46 El cielo brilla con una mezcla de rojo sangriento y n***o hollín. La luz le otorga un resplandor irreal a la ciudad en ruinas. Los soldados han dejado de disparar, aunque siguen inspeccionando el cielo, a la espera de que un ejército de demonios descienda sobre nosotros. En alguna parte, a la distancia, el sonido de las metralletas hace eco en las calles. Seguimos nuestro camino esquivando coches abandonados. Las personas en nuestra camioneta hablan emocionadas en susurros. Están tan animados que cada uno suena preparado para atacar una legión entera de ángeles por sí mismo. Se mantienen alejados de nosotras en un extremo de la camioneta. Es bueno que estén felices y emocionados; de lo contrario, me temo que nos quemarían en una hoguera. Entre charla y charla, voltean hacia donde est

