29 En cuanto doy un paso dentro, el mundo se llena del rugido del jazz, risas y parloteo junto con un golpe de calor, el olor acre de los cigarros, perfume y comida exquisita, todos envueltos en una ola incomprensible de sensaciones. No puedo sacudirme el sentimiento irreal de haber sido transportada al pasado. Afuera, las personas mueren de hambre y no tienen casa, en un mundo destrozado por un ataque mundial. Aquí, sin embargo, los buenos tiempos nunca se acabaron. Claro, los hombres tienen alas, pero aparte de eso, es como estar en un club de la década de 1920. Muebles art déco, hombres de etiqueta, mujeres de largo. Bueno, no toda la ropa parece ser de 1920. Existe el ocasional atuendo futurista o de ciencia ficción de los setenta, como una fiesta de disfraces en la que algunos de l

