Michael despierta de la siesta con la mente un poco más despejada, necesita un tiempo para descubrir cómo retomar su vida y que rumbo tomar, todo a su alrededor le resulta extraño, no reconoce la decoración, los objetos que están allí, recién se enteró que es su casa pero no recuerda nada que lo una a ella, es como estar en una vida prestada, como si te metieran de pronto en una película a interpretar un personaje que no conoces eso es lo que había sentido durante meses, pero se mantenía anclado a la realidad, por las personas que tenía a su alrededor y porque la prioridad era recuperarse de sus lesiones físicas.
Ahora simplemente se sentía perdido, su familia le había mentido durante meses y el doctor le había explicado que él mismo había sugerido hacerlo gradualmente para no generarle más estrés, así que no eran responsables en definitiva de haberle ocultado la verdad, tenía que hablar con ellos pero no se sentía preparado para esa conversación, ahora solo quería pensar detenidamente las cosas y aferrarse al único eslabón que le quedaba Beth.
Decide tomar una maleta con sus cosas e irse a vivir con ella por un tiempo a Edimburgo y luego vería que hacer, lo mejor era enviar un mensaje a su madre para que no se preocupara y luego partiría con su novia.
—Hola, Michael, ¿Cómo te sientes?, ¿ya estás más tranquilo?—.
—Si, de hecho venía a hablar contigo sobre ¿qué te parece si me voy contigo a vivir a Edimburgo?, al menos por un tiempo, mientras fijamos la fecha para casarnos—.
—Me encantaría que vengas conmigo,sería un gusto tenerte en casa y ¿cómo harás con el trabajo, la empresa de tu padre?—.
—Por ahora se mantendrá igual bajo el cuidado de mis abuelos, de todos modos tengo desde el accidente que no voy así que estoy seguro que se las apañaran un poco más sin mí—.
—De acuerdo, entonces trae tu maleta para irnos—.
—Ya está lista, la tomo y la coloco en tu carro—, Michael mira por última vez su casa, cierra y lo deja todo exactamente igual—.
De Inverness a Edimburgo son aproximadamente tres horas, así que es un viaje relativamente corto, una vez que toman la vía, Michael comienza a sentir una especie de ataque de pánico es la primera vez que hace un viaje largo después del accidente y lo silenciosa y tensa que se ve Beth manejando no lo está ayudando, se dice mentalmente frases que lo reconfortan, debe tratar de superar el miedo pero sus niveles de ansiedad están por las nubes, se concentra en el paisaje, ver las montañas, los árboles la naturaleza lo reconforta, este camino lo ha recorrido antes de eso está seguro, no sabe cuando pero hay lugares que le parecen conocidos.
—¿Puedo colocar algo de música?—, pregunta Michael.
—Preferiría que no, me gusta manejar en silencio para concentrarme en la vía—.
—¿Crees que lo que me ocurrió fue un descuido de mi parte?—.
—No quise decir eso, lo siento si sonó mal, solo que a mi realmente no me gusta la música, no es algo que disfrute, puedo tolerarlo en una fiesta, cuando voy a algún club o restaurante pero mientras la pueda evitar, mejor—.
—¿Y también conversar te molesta al manejar?, ¿te apetece si hacemos una parada?—.
—No soy mucho de hablar ya me conoces que no es lo mío, pero si lo deseas podemos socializar un poco, respecto a hacer paradas preferiría que no, quisiera llegar pronto, mis amigos van a ir a un bar y quisiera presentartelos—.
—Está bien, cómo desees—.
Michael se queda en silencio, es claro que la está molestando quizás está cansada, tiene el periodo o simplemente es neurótica, eso le hace sonreír, esto va a ser un viaje largo.
Finalmente después de tres horas de hastío y tedio llega a Edimburgo, los recibe una neblina densa llamada Haar que fastidia a Beth pero a él le encanta, por un momento rememoró aquellos años junto a su padre cuando lo traía estando pequeño para acompañarle y aprender sobre el negocio, que años aquellos, eran sus días para compartir cosas de hombres.
—Ya llegamos, en este edificio tengo mi apartamento—.
—Muy bonito el lugar—.
—Estamos en uno de los mejores sectores de la ciudad, así que puedes sentirte afortunado—.
—Lo soy, soy afortunado por estar vivos—.
—Cierto, Michael—
Suben una escalera al primer piso y allí Beth saca finalmente las llaves de su cartera al abrir la puerta encuentra un apartamento ostentoso, sus paredes son de color almendra y los muebles color borgoña le dan ese toque femenino.
—Muy lindo tu apartamento, tienes mucho gusto—.
—Gracias, me alegro que te guste, ahora ponte cómodo y voy a pedir comida—.
—Pero si lo deseas podemos hacer algo juntos, preparar algo rápido—.
—Yo no cocino Michael, pensé que lo recordabas, no lo se hacer y no me gusta—.
—Está bien, iré a darme un baño y prepararme—.
—Yo también iré en un momento, tenemos el tiempo justo para ponernos elegantes y atractivos, ya verás como la pasamos bien, te van a encantar son super chick—.
—Que bien—.
Beth le señala su habitación que van a compartir a partir de ahora, al entrar se siente extraño pero se consuela diciendo que es normal por ser un lugar nuevo, así que se pone a buscar lo que usará y se da una ducha, cuando menos lo espera Beth se une a él en la ducha, pero se cohíbe de tocarlo cuando ve sus heridas, él la besa buscando conexión, pero por mucho que lo intenta no hay reacción su cuerpo no siente excitación, así que frustrado trata de complacerla con sus manos y ella lo detiene, se siente un poco decepcionada así que prefiere terminar el baño rápidamente dejándolo solo nuevamente en la regadera.
Michael se siente poco hombre, su virilidad lo ha abandonado, pensaba que era cuestión de tiempo que se recuperaria con paciencia pero no, ahora además de todos los problemas por afrontar también no podía complacer a una mujer.
—Michael, debes apuntarte ya llego la cena, debemos comer e irnos—.
—De acuerdo—.
Michael sale rápidamente del baño y se prepara en el menor tiempo posible para no hacer esperar a Beth que está claramente alterada, así que cenan rápidamente una ensalada que pidió y salen para un pub, allí ya están sus amigos reunidos bebiendo.
—Hola chicos ¿cómo están?, le presento a mi prometido Michael—.
—Un placer conocerlos—, comenta Michael.
—Así que tu eres el chico de las tierras altas que vuelve loca a Beth, encantado de conocerte, cuando desees te puedo hacer un tour por Edimburgo, Beth nos dijo que perdiste la memoria—, comenta uno.
—Ha de ser terrible no acordarse de nada verdad—, comenta otro.
—Lo mejor es que no tiene que beber para olvidar, porque ya lo olvido todo—, dice una chica.
—Ya basta por favor que lo están intimidando—, comenta Beth
—Tranquila, no pasa nada hasta me hace chiste la situación—.
—Bueno vamos a beber, ¿por qué brindamos?—.
—Porque Beth regresó, ehhh—.
Y así transcurren las horas Michael siente que le va explotar la cabeza, están en un sitio cerrado, con el volumen alto, Beth no quiere irse a pesar de estar borracha y la conversación es tan vacía y absurda que él siente que está fuera de lugar, así que finalmente en algún punto logra convencerla y van de regreso a la casa en un taxi, mañana buscarán el carro.
Al llegar a casa con mucho dolor logra ayudar a Beth a subir las escaleras, la lleva al cuarto y con cuidado le quita la ropa pues ella está en un estado casi comatoso, la viste y la recuesta de un lado de la cama, lo que le permite a Michael analizar la experiencia Beth es hermosa pero no lo inspira en lo más mínimo tiene un físico hermoso pero parece tener la mente vacía.
¿Cómo pudo enamorarse de alguien así?, el también habrá sido de esa manera y lo olvidó, no eran deseos de criticarla, simplemente no se concebia a sí mismo como una persona con tanta falta de empatía, no lograba dormirse con todo lo que atormentaba su mente, debía intentar descansar quizá con la mente fresca viera las cosas de otra perspectiva.