Conseguí también una canchita de fútbol, a bajo precio, al lado del colegio, que estaba abandonado y lo rehabilitamos rápidamente. Lo incorporamos al plantel, lo cercamos y al fin, los chicos, de todos los turnos, tendrían su campo de juego, incluyendo nocturna porque ordené instalar iluminación. Obviamente contratamos más personal para la guardianía. Eso nos dio oportunidad de incluir educación física en la currícula de los chicos de nocturna porque era evidente que los muchachos llegaban estresados a clases, algunos fastidiados y otros a punto de estallar por sus quehaceres en sus respectivos empleos o trabajos. Entonces, con algo de deporte podían disipar las tensiones, reírse y estar aún más relajados. Ese fin de año, lloré bastante, más que de costumbre je je je. La fiesta de claus
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


