El martes hicimos toda suerte de faros para el paseo de antorchas. No hicimos clases. Trajimos cañas cortadas, papel cometa, pabilo e hicimos engrudo. Compramos velas, además. Yo les ayudaba. Luis hizo un barco muy bonito, Ricardo fabricó una estrella y Teresa confeccionó una casa que le salió muy bonita. A Nemesio no le salió el león que quería hacer. -Es un animal muy difícil-, arrugué mi naricita. -Quería presentar lo mejor del mundo-, lamentó Nemesio. Lo ayudé a cambiar por la insignia del colegio y le quedó muy bien. Él estaba muy contento. Así, ese miércoles, salimos, a las siete de la noche, al paseo de antorchas por todas las calles del vecindario. Surco nos puso al final, con los alumnos de Campos. Ellos habían hecho faros, también, muy bonitos. Delante iba la banda de guerra

