Me desperté temprano, tenía que levantar a Mike para que no llegara tarde en su primer día de trabajo. Eran alrededor de las cinco y media de la mañana, me levanté y me puse mis pantuflas. Salí de la habitación y luego toqué la puerta de la habitación de Mike antes de entrar. —Es hora de levantarse— dije mientras encendía la luz y recorría las cortinas. —Cinco minutos más— susurró mientras se tapaba la cara con la cobija. —No— negué —Tienes que llegar temprano a la oficina. No puedes llegar tarde en tu primer día—. Le quite las cobijas del cuerpo, así tendría frío y se levantaría. —Toma una ducha y no tardes en bajar o sino subiré por ti y te llevaré a rastras hasta el trabajo— añadí antes de salir y bajar a preparar el desayuno. Después de un rato, él bajó, cambiado y arreglado —

