CAPÍTULO 32

1339 Palabras

AUGUSTO —Que sorpresa— susurré. Él me estiró su mano para ertrecharla con la mía —Supongo que mi hermana le dijo que no tenía empleo en estos momentos así que daré lo mejor de mí para que usted pueda adoptar. —Eso espero— estreche su mano. Por los siguientes veinte minutos estuvimos charlando acerca de lo que tenía que hacer para el trámite correspondiente. Así que acordamos que nos veríamos el fin de semana para que me ayudara a ordenar el papeleo. (...) Cuando volví al hospital me topé con un chico, algo excéntrico. Entre al elevador y luego él. —¿Es un nuevo médico?— preguntó murándome. Yo volteé a verlo y asentí —Si, acabo de empezar hoy. —Ya veo— susurra —Soy Dan— me estira su mano para saludarme. —Me llamó Augusto, pero puedes decirme Gus— estreche su mano. —Un gus

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