Estaba tan excitada, André mordió mi oreja y me penetró con furia, hundió su cabeza en mi cuello y yo solo me deje llevar por el vaivén de su m*****o dentro de mí, mi cuerpo reaccionaba con convulsiones ante sus embestidas, estaba aferrada a sus hombros gimiendo como loca, adoraba a ese hombre que estaba dentro de mí, y así lo quería siempre. ¡Acabamos! Me miró a los ojos aún jadeando con la respiración entrecortada, me besó en los labios rápidamente y volvió a mis pechos. —¡Mi titán! Te amo —le dije abrazándome a él. Rió en mi pecho y levantó la cara para verme. —¡Preciosa! Eres muy guapa —me dijo. —¿Será tan grave lo de Dora y tú familia y la suya? —pregunté titubeante. Me besó con besos repetidos en los ojos, en la nariz, en las mejillas y terminó en mi boca, se detuvo más y se al

