Una semana después —Hola Zedd.—lo saludé.—Me alegra estar aquí. Zedd estaba frente a mí. En medio, de aquel museo. De la muchedumbre. Y de sus obras de arte. Lancé un vistazo a mi alrededor. Las pinturas de Zedd lucían tan imponentes, expresando tanto. Tantos sentires. Tantas emociones. Expresando un sin fin de instantes, narrados por el arte insondable de Zedd. Narrados por sus manos. Sus manos talentosas. La gente de alrededor, se encontraba absorta, en el arte de Zedd. Sentí tantas emociones encontradas al divisar sus lienzos. Al ver cómo Zedd se encontraba cumpliendo sus sueños. Y amaba ser parte de aquel momento. —Y a mí me alegra que hayas podido venir. Sus palabras calentaron mi corazón, abrazando cada parte de mí. Odiaba sentir esa sensación, que al mismo tiempo, disfrutab

