6.

3452 Palabras
Maximilian: Dos días después. Desperté como suelo hacerlo, a las cinco de la mañana, hoy me tocaba la guardia nocturna. Como Erick no iba al colegio estas dos semanas, podre trabajar un poco más tranquilo, Tiana había tenido una cirugía de cadera que la estaba matando literalmente, pero por suerte fue a tiempo, me había dado pena de que no me dijese nada. Me coloque la corbata y tome mi maletín junto con la bata y las llaves del auto, al salir escuche algo de ruido. Al salir, en la cocina estaba Roxanne, había olvidado que se quedó aquí anoche para empezar con el trabajo de cuidar a Erick. La tensión entre nosotros estaba algo palpable, después de que nos besamos, ella se había avergonzado, aun así hicimos como si nada pasó. O eso al menos es lo que parece, anoche cenamos a gusto con Erick y siguió sonriéndome como suele hacerlo. —Buenos días —fue la primera en romper el silencio, ya que me quede como idiota mirando lo hermosa que estaba esta mañana. —Buenos dias —deje el maletín y la bata en el sofá, luego mire mi reloj—, son las cinco y media de la mañana. —Lo se, es la costumbre —sonrio, aunque parece algo cansada—. Hice café ¿quieres? —Claro —me senté en la isla de la cocina— ¿qué tal la habitación? ¿Dormiste bien? —Si, dormi bien.. Aquí tienes —dejó la taza en la isla— ¿te vas ya? He notado que es un poco esquiva con algunas cosas, pero prefiero no preguntar. —Si ya me voy, estaré trabajando todo el dia, quizá hasta las cinco o seis de la tarde —suspire—, ya saber que hacer ¿no? —Claro, memorice algunas cosas así que no te preocupes, cualquier cosa te llamo a tu teléfono —le asentí. Me termine de tomar el café, pero no dejaba de mirarla, me resultaba hermosa además de que sabia que habia algo mas en ella, sus ojos lucían cansados a pesar de que su sonrisa era radiante, su mirada estaba apagada. Aun así, no quise hacerle alguna pregunta. —Debo irme —me puse de pie y tomé mis cosas—. Gracias por el café Roxanne. —No hay de que... —Frunció el ceño—, espera —se acercó a mí, mi cuerpo se tenso cuando tomó entre sus manos mi corbata, me miró por un momento, luego a mi corbata y la acomodo—, esta listo, ten un buen dia Maximilian. —Tu igual —solté un carraspeo. Me encamine hacia la salida, ya me había despedido de Erick al despertar, no le gusta que lo despierten, se pone de muy mal humor. Me despedí de Roxanne y fui hasta el ascensor. Roxanne estaba algo impresionada por lo enorme y algo lujoso que era mi departamento, eso es algo que le llamo trabajo duro, trabaje por muchos años para poder comprarlo, por suerte el hombre que me lo vendió, lo hizo a un buen precio. Por años trabaje y estudie para darle lo mejor a Erick, de niño no tuve carencias, pero si algunas limitaciones, por eso cuando empecé la universidad me tracé una meta. Trabajar duro para que al momento de tener una familia, tuviese un buen techo en donde se pudiera vivir bien. Y a pesar de todo, me esforcé a diario para ser el mejor en mi campo, hasta que me ascendieron y fue un peso menos en mis hombros. Al llegar al hospital, salude a las personas que trabajaban aquí y me dirigí hacia la sala de reuniones, anoche recibí un mensaje de la directora del hospital avisándome de que un cardiólogo había venido desde Los Ángeles, era uno de los mejores en su área y fue transferido a este hospital. Salude a los colegas y ya todos estaban reunidos. —Buen dia a todos ¿llegue tarde? —Para nada —me respondió la directora—, justo estábamos presentando al nuevo cardiólogo, Doctor Porter, el es Jamie Pearson —señaló al hombre. Este extendió la mano hacia mi y la estreche, me sonrio un poco a modo de saludos. —Maximilian Porter. —Un placer conocerlo Doctor Porter, me dijeron que usted es una eminencia en la medicina neurológica —se metió las manos en la bata—, además del más joven en ser el director del área. —Oh no diga eso, solo me limito a hacer bien mi trabajo. —Que modesto —rio la directora—, Jamie estará en el área de Cardiología, vino desde Los Ángeles a Boston, fue como caído del cielo. —Espero poder trabajar a gusto con usted Doctor Pearson. —Lo mismo digo Doctor Porter. La directora nos indico empezar con la reunión, yo me senté frente al doctor Pearson para así comenzar. (...) Más tarde.. —¿Que hay? —ingrese a la sala de emergencia. —Paciente masculino de cuarenta y dos años —me dijo la enfermera, yo me puse los guantes—, presenta entumecimiento en una parte de la cara y el brazo. Tuvo un accidente en su casa. Comencé a revisar al paciente, se notaba bastante confundido, además de que tenía un fuerte golpe en la cabeza. —Soy el doctor Porter —comencé a revisarle la presion— Señor ¿cuál es su nombre? El no respondio nada, solo soltaba balbuceos. La presión estaba un poco alta. —Está teniendo un accidente cerebrovascular —lo acosté con ayuda de la enfermera—. Hagan una resonancia magnética, pruebas de la diabetes, llamen al doctor Pearson para un electrocardiograma... —empecé a mover la camilla hacia el área de neurología— no se preocupe señor, va a estar bien ¿llamaron a algún familiar? —pregunte a la enfermera. —Si doctor, ya vienen en camino. El doctor Pearson venia hacia mi, movio la camilla hacia el area de Neurologia para empezar a hacer los estudios. (...) —Bien señor Montero, afortunadamente su condición no fue muy grave —le sonreí—, solo necesita reposo, va a recibir t-PA, que es un activador tisular del plasminógeno, un medicamento para disolver el coágulo de sangre. Por suerte se lo dimos a tiempo así, mayores serán sus posibilidades de recuperación. —Muchas gracias por ayudar a mi papá doctor, bueno ambos. —No hay de que, hacemos nuestro trabajo —respondió el doctor Pearson. Mientras se le hacían los estudios al señor Montero, estaba teniendo un microinfarto, por suerte no fue a mayores y se pudo atender a tiempo. —Los dejamos. Ambos salimos de la habitación, ya podía sentirme un poco tranquilo. Se que mi deber es salvar al paciente y ya, pero siento que debo estar a su lado en cada proceso, así me lo enseñaron en la universidad, ser médico no es solo salvar vidas, si no estar en aquel proceso con cada paciente que lucha por sobrevivir. —Lo hizo bien —me dijo. —Gracias, usted fue de mucha ayuda.. —Es lo que hacemos ¿no? Salvar vidas.. ¿Gusta algo de tomar? Yo invito. —Claro. Llegamos a la cafetería y el pidio algo de comer y de beber, llevaba horas trabajando sin parar que me había olvidado por completo de almorzar. Nos sentamos en una de las mesas. —Dígame doc ¿lleva mucho tiempo siendo jefe de Neurología? —preguntó mientras echaba algo de sal a la comida. —Solo poco tiempo, hace dos años más o menos me ascendieron. —Vaya, eso es impresionante, es bastante joven. —Si, empecé la universidad bastante joven ¿y usted? ¿Por que escogió Boston? Si puedo preguntar. —Es que aquí vive el amor de mi vida —sonrió—, estuvimos un tiempo separados ya que no podía moverme de Los Ángeles, así que se presentó la oportunidad y vine de inmediato. —Vaya —rei un poco—, lo que hace el amor ¿no? —Claro, creo que no hay nada que no haría por ella. Lo dijo con simpleza, pero sentí algo de molestia en sus palabras, quizá fueron cosas mías no lo se. Aun así, lo ignore. Yo constantemente buscaba el amor, pero eso pasó a ser segundo plano cuando me quede cuidando de Erick, no tenia tiempo para nada mas que no fuese de cuidar de mi hijo. Pero habían algunas veces en la que deseaba volver a vivir aquello. Llegar a casa después de un largo dia de trabajo, encontrarme con mi hijo y quizá esposa sobre la sala bailando o quizá jugando, que los dos vengan a mi para saludarme y preguntarme que tal me fue en el dia. Joder. Viví eso con Margott pero después que ella se fue, me quede solo con Erick, aun asi, amor no le falto a mi hijo. (...) Estacione mi auto y baje del mismo, hoy en el turno del día estuvo complicado, pensé que saldría temprano pero son las ocho de la noche, de igual forma hacer un par de horas extras no esta nada mal, eso es un buen beneficio. Me meti al ascensor y asi subir al piso en el que vivo. Tenía algo de tensión en el cuerpo pero eso se me pasaba dándome un baño. Al entrar a mi departamento, me encontré a Roxanne. Ella se movía de un lado a otro con Erick en sus brazos quien parecía dormido. Le estaba tarareando una canción, yo me quedé en mi lugar mirando aquella hermosa imagen de mi hijo y su maestra. La forma en que ella le acariciaba la espalda, en como ella sonreía mientras lo arrullaba, es lo mas hermoso que he visto. Ella volteo hacia mi y me sonrio un poco asi que me acerque con mucha cautela. —Hola —la salude en un susurro—, no me digas que me espero. —Lo hizo, se acaba de dormir, iré a acostarlo.. —Déjame hacerlo. —Vienes cansado Maximilian, yo lo haré. Deje un beso en la mejilla de mi hijo y ella se perdió por el pasillo, deje mis cosas sobre el sofá. Empecé a quitarme la chaqueta y la corbata, Luego ella regresó. —¿Cenaste? —negué— que bien por que guarde comida para ti. —No era necesario Roxanne. —Lo hice con mucho gusto —me sonrio—, sientate, cenaremos juntos. Mi sonrisa apareció de nuevo, me sentía nervioso, pero lleno de tranquilidad al saber que ella cuidaba de mi hijo. Me senté en el comedor y ella trajo la cena, lo que había preparado se veía realmente delicioso, ella se sentó frente a mí, su sola acción de verla recogerse el cabello, alteró mis sentidos. —¿Que tal tu dia? —¿Que tal tu dia? Ambos nos reímos ya que preguntamos al unísono, yo hice un ademán para que hablara primero. —Erick y yo hicimos muchas cosas, me sorprende lo ordenado y limpio que es, eso es bueno. Su sonrisa al contarme lo que hicieron en el dia, era preciosa, además de que lo contaba con mucha ilusión. —Le he enseñado a hacerlo desde que cumplio los cinco... —Comimos pan tostado, le ayude con las tareas y jugamos.. —empezó a enumerar con sus dedos, Erick a veces hace eso— Me enseñó algunos dibujos que hizo, tiene una gran libreta. —Espera ¿te mostró la libreta? —Si ¿por que? —frunció el ceño. —Es que, no le muestra eso a nadie mas que no sea yo, me dice que son sus proyectos a futuro o algo asi... Vaya —rei— estoy impresionado. —Eso quiere decir que soy especial —sonrio con orgullo. —Lo eres —nos miramos fijamente. —No creo que sea especial —se encogio de hombros. —Claro que lo eres, has hecho por mi hijo en poco tiempo que muchas personas que lo rodean... ¿Sabes lo bien que me siento al ver a mi hijo ser más expresivo? Cuando luchaba constantemente de que hablara conmigo, ahora tiene más confianza en si mismo en poder expresarse —al decir esto sentí un nudo en mi garganta—, no sabes lo agradecido que estoy contigo... Me has quitado un peso de encima enorme. Baje la cabeza, odiaba a veces que me ganaran los sentimientos, pero se que no está mal que los exprese o que llore, soy humano después de todo. —¿Ha sido duro? —preguntó suavemente. —Muy duro, no sabes cuanto.. —la mire— se que muchas personas se fijan en las madres solteras, otras personas alaban el ser padre soltero, pero no saben lo complicado que es para nosotros sacar un pequeño adelante y aún más con la condición de Erick. Era asustadizo, nervioso por que le daba miedo el exterior, fue duro para mi que aprendiera a comunicarse conmigo, no poder dormir bien por que me daba miedo de que no despertara... Hago lo que mas puedo para que el se mantenga seguro. Quizá esté sonando un poco exagerado, no lo se. Pero para mi fue duro verlo al nacer, lo pequeño y débil que era, que en cualquier momento podría morir, luego de que el peligro paso se vinieron cosas peores, el no saber que era lo que tenia, el abandono de Margott y mi madre dándome la espalda. Sentí que el mundo estaba en mi contra, preguntaba: ¿Que demonios hice mal para merecer esto? ¿Que diablos había hecho mi hijo para que esto sucediera así? No lo comprendía hasta que supe que las cosas suceden por algo, estaba tan frustrado de no poder hacer las cosas bien y ser un mal padre para Erick, de no ser suficiente para poder cuidarlo, pero de solo ver la sonrisa de mi hijo, todos los miedos desaparecen. Se que Erick está destinado para hacer cosas maravillosas. —Lo entiendo —me dijo—, te puedo entender un poco... No me lo estas preguntando pero pase algo similar cuando era niña —murmuró—, mi padre biológico nos dejo a mi y a mi mamá, ella se esforzaba por hacerme feliz olvidándose de ella misma, ella no lo sabe pero me daba cuenta cuando lloraba por que pensaba que no seria buena madre estando sola, pero a diferencia, ella si tuvo una fuerte red de apoyo, me crió de la mejor manera y se preocupaba por que fuese feliz siempre, así que entiendo ese miedo y ese esfuerzo que haces a diario por Erick y eso es admirable, todo padre soltero que lucha por sus hijos, son personas que merecen todo lo bueno del mundo. Sus palabras fueron como un pequeño respiro, es como si ella tuviese las palabras correctas para mi. —Tu lo haces bien Maximilian, si no esta de mas... Puedes apoyarte en mi —sonrió—, como una amiga, no solo como la maestra de Erick. —Pero hay un problema —me miró sin entender—, que no quiero que seas mi amiga si no algo más que eso... Tu me gustas y mucho Roxanne. Ella sonrio de forma nerviosa, quizá esté siendo demasiado directo, pero me gusta la sinceridad. Me gusta ser honesto con las personas que me rodean. —Tu tambien me gustas. Ahora, el sorprendido era yo, no esperaba aquella respuesta de su parte. —Pero ambos sabemos que algo entre nosotros no podria ser... —¿Por que lo dices? —Seamos honestos Maximilian, soy la maestra de tu hijo y no sería ético todo esto —bajo la cabeza un momento, luego me miró—, las personas pensarian mal, creerían que tendría alguna preferencia, la verdad soy de las que le importa poco el que dirán sobre mi, pero quiero proteger mi trabajo, sobre todo a Erick. Se lo que me esta tratando de decir y la entiendo, no todos toman de buena manera una relacion de una maestra con el padre de su alumno, si dice que quiere proteger a Erick, es por los comentarios que le pueden hacer los demás a mi hijo. —Lo entiendo —murmuré—, lo siento Roxanne. —No lo sientas —me sonrió de nuevo—, seremos buenos amigos. No, no creo que pueda ser su amigo, no cuando me gusta demasiado. (...) Al dia siguiente.. Revisaba a cada paciente como siempre suelo hacerlo, he pasado todo el dia trabajando sin descansar absolutamente nada, ni siquiera he podido comer. Me disculpe con los residentes y me encamine a mi oficina, hoy me tocaba enseñarles a los residentes de neurología ya que dentro de poco serán médicos oficialmente, llevo dos años enseñándoles aquí dentro del hospital, debo decir que no esperaba ser profesor ya que me encargo de muchas cosas al ser el jefe de Neurología. La puerta de mi oficina fue tocada, mi hermano había entrado, traía unas bolsas en sus manos. —Pero aqui esta mi médico favorito. —Claro, no tengo dinero si es lo que quieres. —Nada de eso —dejó las bolsas sobre mi escritorio— ¿Me explicas? —¿De que hablas? —La hermosa chica que estaba en tu departamento, que es la maestra de Erick y la misma mujer a la que le diste aquella pulsera —se cruzó de brazos. —¿Fuiste a mi departamento? —asintió— ¿Por que Alex? —Por que tengo un sobrino al que quiero —dijo con obviedad—, al entrar me encontré con Roxanne. —Ella está cuidando de Erick. —Lo se, lo que me indigna es que no me lo hayas dicho —se sentó— ¿Tan mal estaba Tiana? —Si, por suerte se está mejorando... No te lo dije por falta de tiempo, no por que no quise... Ahora dime ¿qué es eso? —Lo envía Roxanne, la otra bolsa es mía... Ella envió comida para ti —me sonrió—, esa mujer tiene talento para la cocina, cocina delicioso. Tome la bolsa y saque las tazas con comida en ellas, estaban calientes, sonreí al ver la nota sobre estas. "Por favor come, me preocupa que trabajes con el estómago vacío, espero que te guste" Que atenta es. —Esa sonrisa.. —miré a mi hermano—, te gusta. —Para que mentirte —miré de nuevo la nota—, ella me gusta, me gusta desde que la vi en el colegio... Pero me ha dejado en claro que lo de nosotros no podra ser. —No me digas que es casada. —Nada de eso, solo que es la maestra de Erick, muchos veran la relacion mal, ya sabes como suelen ser las personas.. Se preocupa por su empleo y por Erick. No habia parado de pensar en ello, en lo que me habia dicho anoche y la entiendo. —Creo que teme más bien es de encariñarse con Erick, cuando entré al departamento me los encontré en la cocina, no había visto a mi sobrino asi de feliz hermano, eso es a lo que le teme.. Encariñarse con el y que todo se vaya a la mierda con ustedes, por eso toma distancia —hizo una pausa—, es solo mi suposición. —Creo que tiene un poco de sentido, al menos para mi... Me gusta, pero no es bueno forzar las cosas hermano, lo que menos deseo es que se aleje de mi. No deseo eso por que realmente me gusta, pero quiero darle su espacio, que no se asuste, ya que suelo ser un poco molesto cuando alguien me gusta. Aún recuerdo que a Margott no le gustaba que fuese demasiado cursi con ella, decía que eso era una debilidad, pero no podía evitar serlo con ella por que la amaba. Era detallista y cuidadoso, siempre me importaba cómo se sentía o que pensaba, si estaba bien o no. Creo que eso fue uno de los detonantes de nuestra separación, odiaba que fuese así con ella. —Entonces hermano, conquistala, poco a poco, pero conquistala. Se nota que es una buena chica. —Claro que lo es. No salía de mi mente aquella imagen de ella arrullando a mi hijo, era lo mas hermoso que había visto en mi vida, su sonrisa mientras lo hacía, era preciosa. Claro que ella es una buena mujer, pero se que debo ir con cuidado. Claro que la voy a conquistar, ella es sumamente especial.
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