Sorpresas de la vida Veía a las niñas jugar en el patio aprovechando que llovía, es que para esta época llueve casi todos los días y jugaban entonces con su perro, corriendo sobre la grama y las miraba de forma melancólica. Se veían felices, despreocupadas y esa simple sensación me causaba mucha envidia, deseaba sentirme así, pero no, era imposible, aún cuando habían pasado ya unos tres meses desde que el pelinegro me abandonó, aún no lo he podido superar y siento que cada día duele mucho más que el anterior. Julieta estaba en casa con su enorme barriga, porque tenía unos tres meses cuando se enteró y ahora, con tanto tiempo que pasó, estaba a solo un par de meses de dar a luz y como espera a otras dos niñas, su barriga es mucho más grande que la normal y tiene que estar sentada la mayor

