SADIE El día había amanecido soleado luego de varios días donde la lluvia no dio tregua, Maxwell tampoco a pesar de mis intentos por ignorar su presencia. Era difícil hacerlo, después de todo, estaba ahí todo el tiempo y su presencia se había vuelto algo constante. Ya no estaba segura cuanto más iba a aguantar todo esto. Había tratado de mantearme a distancia a pesar de que siempre estaba ahí por la mañana y al final del día nunca dejaba de acompañarme a casa, los regalos y flores habían cesado tal como le había pedido pero sus palabras que eran más letales que cualquier cosa material, seguían ahí. Estos cinco meses habían sido una tortura. No había noche que no me acostara pensando en él, me sentía frustrada porque había venido hasta aquí justamente para empezar de nuevo lejos de su

