Dado que hoy no iré a la tutoría, decido hacer horas extras en el trabajo, así me paso la tarde ocupada en una actividad que no me recuerde a mi mentor. Son las ocho de la noche ahora y me duelen los pies de lo mucho que he caminado de un lado a otro, puesto que hoy no solo he preparado bebidas, también he hecho de mesera. —Tómate un descanso y come algo. Ricky tomará tu lugar. —Claudia apunta en dirección al chico nuevo. —Gracias. —Cedo mi puesto y me voy a la cocina. Cuando me siento, el alivio me hace suspirar. Me quito los zapatos y me masajeo los pies por encima de las medias. —Come esto, Lay. —Claudia pone un croissant frente a mí y una taza de leche con chocolate. Mi estómago agradece la comida que le echo, puesto que muero de hambre—. Te ves más animada hoy, ¿acaso irás a ver a

