—Ángel, no es lo que Maya te quiere hacer creer. Es que no entiendo su objetivo al provocar esto. —No me importa su objetivo, Layla. Lo que me interesa saber ahora es qué te traes con ese... chiquillo —dice lo último de forma despectiva. —¿Te estás escuchando? Te importa más una ridícula fotografía, que el hecho de que Maya pueda sospechar sobre lo nuestro. ¡Tus celos te vuelven irracional a veces! —¡¿Irracional?! ¡Ese imbécil te estaba besando! Ah, pero si el que estuviera en la fotografía fuera yo... —¡No me estaba besando!, tampoco exageres. Además, no tienes moral para reclamar esa tontería cuando Mariana se la pasa de melosa contigo. Ángel estalla en carcajadas, pero su risa no tiene nada de diversión, por el contrario, denota ira. —¡Es que ustedes las mujeres son todas iguales!

