Anoche tuve un sueño hermoso donde el señor Lacroff y yo hacíamos el amor. Tengo miedo de abrir los ojos y enfrentar la realidad: solo fue una fantasía, parte de mi imaginación, de un deseo reprimido y nada más. Me remuevo en la cama que se siente más cómoda y suave de lo regular, sumándole todo el espacio que no recuerdo que tuviera. ¿Mi cama aumentó de tamaño? Abro los ojos lentamente y los froto en el acto. Hoy me siento muy relajada y con una sensación de satisfacción que me hace sonreír. ¿Será el efecto del hermoso sueño que tuve anoche? Una vez termino de despertarme, miro a mi alrededor desorbitada, ¿dónde estoy? Me incorporo exaltada y me pongo nerviosa al ver mi torso desnudo, puesto que la sábana solo me está cubriendo desde la cintura para abajo. —Ya despertaste. —Miro en di

