—¿Qué haces aquí? —Mi amor, debemos hablar. —La desesperación en su voz de alguna forma me conmueve, pero no daré mi brazo a torcer. —No tenemos nada de qué hablar, Esteban —digo con firmeza. —Claro que sí, mi amor. —Se peina el cabello con las manos, estas tiemblan—. Cometí un error, bien, lo admito. Hice mal en acostarme con esa zorra. Yo... estaba ansioso por los exámenes y tu problema s****l. Es difícil no poder estar con la mujer que amas, que esta se niegue a corresponderte. ¿Sabes lo difícil que ha sido esto para mí? Soy humano y tengo mis necesidades. ¡Esto es increíble! Como siempre la culpa recae sobre mí. —Esteban, no me importan tus razones. Ya no quiero nada contigo, se terminó. —¡No! —Alza la voz, pero hace esfuerzos para controlarse—. Preciosa, tú todavía me quieres, d

