Emira tomó sus lentes oscuros y miró a Zairy con una pequeña sonrisa en los labios. -No quiero que conozcas lo malo, al menos no por ahora, hermosa- besó su frente y se la entregó a la niñera del servicio a domicilio que contactó Black, en Boston la asistente de Jordan estaba buscando una niñera perfecta para su regreso a casa. Al otro día viajarían, y a ella no le quedaba otra que ser fuerte y soportar la cruda realidad de la vida. Tomó la mano de Jordan quien la esperaba junto a la puerta, camiseta negra, saco del mismo tono y jeans oscuros, anteojos negros y su expresión serena que más que transmitir tranquilidad inspiraba miedo. Pero no a ella. -¿Todo bien?- preguntó preocupado y Emira asintió. -Sólo fueron… Náuseas, vomité un poco pero no pasó a mayores- sus mejillas se encendiero

