Ellie soltó una carcajada mientras nos seguía a Ethan y a mí. —Apuesto a que sí.— Derek apretó ligeramente la mandíbula; Ellie se acercó a Ethan, quien chocó sus manos con él. Puse los ojos en blanco y traté de alejarme de él, ahora mismo mi lobo y yo estábamos en el equipo Derek y Cristine. Me atrajo hacia él con un firme agarre en mi cintura. —Ya no estamos en la manada, sol, por favor quédate cerca de mí.— Suspiré y asentí hacia él. —Bien, pero esto no ha terminado.— Me pellizcó la cintura con una sonrisa maliciosa. -Obviamente.- —Leo ya tiene una mesa —llamó Derek por encima del hombro. Abrió la puerta para nosotros, dejando que el aire fresco filtrado corriera sobre mi piel. Era muy extraño estar de vuelta en el mundo real, en un restaurante después de todo. El último restaurant

