Sabía que era yo. Había visto fotografías mías con ese vestido azul de lunares con mi cabello, rizos oscuros de bebé que parecían casi negros, en el mismo lazo azul que era casi del tamaño de mi cabeza. Los mismos ojos azules que tenía me miraron: un bebé riendo sentado en la hierba verde. Al darle la vuelta, no había fecha ni información. Pasé al otro: estaba sosteniendo el osito de peluche azul, usando lo que parecía un disfraz de Bella de Halloween de 'La Bella y la Bestia'. ¿Tenía que tener quizás dos años? Sin embargo, recordé ese vestido porque recordé una foto mía enmarcada con él colgada en el pasillo de la casa de mi infancia. Pasé a otro. Había nieve. Estaba abrigado y parecía casi un malvavisco con mi chaqueta blanca. Estaba al lado del muñeco de nieve y un par de botas que re

