—Lo siento— exhalé, mi corazón se retorcía por ella. Ella sonrió un poco. —Gracias.— Ella me miró, su temperamento más tranquilo pero su lobo aún estaba conmocionado. —De todos modos solo esperé. Todos estaban parados allí y recuerdo haber pensado en lo sorprendido que estaba de que no me notaran, quiero decir, si tuvieran un olor, entonces los habría notado mucho antes de encontrarlos... —Debieron haber estado bastante enfermos—pensó Evan en voz alta. —Estaban, como dije, no al borde de la muerte, pero sí bastante enfermos,— respondió. — ¿ Me dijeron que dijiste que desaparecieron?— Sus ojos se abrieron cuando me miró. Ella asintió, sus labios inferiores temblaban. —Yo—yo sólo estaba esperando y tenía mucho miedo porque tenía miedo de que me encontraran, pero quería ayudar. Quería ay

