SAANVI Desperté antes que él. No porque tuviera algo urgente que hacer, sino porque últimamente me gusta verlo dormir. Liam tiene ese tipo de sueño silencioso, casi contenido, como si incluso inconsciente intentara controlar hasta su respiración. El cabello despeinado, el ceño relajado, la mandíbula marcada por la luz que se cuela entre las cortinas. Se ve en paz, y eso es un espectáculo poco frecuente. Me quedé unos minutos así, solo observándolo, hasta que decidí levantarme. La cocina aún olía a pintura nueva y a café viejo; puse a hervir agua, molí granos frescos y preparé desayuno. Nada del otro mundo: tostadas, frutas, y la ilusión de que todo está en orden. El sonido del tostador fue lo que lo despertó. Escuché sus pasos detrás de mí, arrastrados, lentos, como si el cuerpo to

