Te quiero, te cuido

2014 Palabras

LIAM La sentí rendirse bajo mí. Su respiración, antes agitada, comenzó a calmarse, volviéndose lenta, profunda. Sus pestañas dejaron de temblar, y esa sonrisa apenas dibujada en sus labios fue lo último que vi antes de que se durmiera por completo. Seguí dentro de ella, todavía apoyado sobre mis brazos para no aplastarla, pero sin ganas de moverme. Había algo en esa quietud que me atravesaba el pecho. Su calor me envolvía, su cuerpo pequeño se amoldaba al mío, y yo… yo me sentía en casa. La miré un largo rato. El cabello revuelto sobre el sillón, su piel sudada brillando bajo la tenue luz de la sala. Mi diosa. Mi jodida diosa. Y ahí, en silencio, algo dentro de mí se revolvió. No era solo deseo, no era la posesión salvaje que me quemaba cada vez que la tocaba. Era algo más. Algo que me

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