SAANVI Arjun se sentó junto a mí en la cama, sin hablar al principio, como si quisiera darme espacio para que la respiración se calmara. Después, con esa voz baja suya que siempre ha sido refugio, me miró de reojo. Arjun se sentó junto a mí en la cama, sin hablar al principio, como si quisiera darme espacio para que la respiración se calmara. Después, con esa voz baja suya que siempre ha sido refugio, me miró de reojo. —Ese inglés… —dijo con un tono entre pregunta y afirmación—. ¿Es serio? Me mordí el labio. No quería esconderlo de él, nunca lo hice. Arjun es el único de mis hermanos que siempre supo todo, hasta lo peor, incluso aquel error con el profesor Evans. Jamás me juzgó, aunque le dolió por mí. Así que lo miré directo y asentí. —Llevamos juntos un par de meses… —confesé, y la

