LIAM Me quedé un momento mirando las puertas cerradas del ascensor, como si pudiera atravesarlas a base de rabia y preguntas. Blake no era de correr. Nunca. Y lo había hecho. Eso, para mí, era señal de que algo jodido se le había cruzado en la cabeza. Respiré hondo, intentando calmar la punzada que me estaba creciendo en el pecho. No podía volver al departamento con la cara que llevaba. Saanvi me iba a leer al instante, y Georgia… bueno, Georgia no necesitaba más munición para seguir lanzando indirectas contra Blake. Me pasé una mano por el rostro, apreté los dientes y forcé una media sonrisa torcida, esa que me sale cuando necesito aparentar que todo está bajo control aunque por dentro me esté pudriendo. Cuando abrí la puerta, el aroma del incienso todavía flotaba en el aire. Georgia

