capitulo 6

2487 Palabras
Camino a la mansión costello, vamos en la camioneta con mi padre y Romina, hay un silenció total, nadie habla, estoy muy nerviosa, Romina y yo no podemos decir nada, mi padre no sabe nada del trabajo de damas de compañía y mucho menos que ahí fue donde conocí a mi desconocido esposo. En todo el camino solo seguimos en silencio, la verdad este silencio es muy cómodo, con todos los nervios que cargo, prefiero no escuchar a nadie. Hasta que por fin llegamos entramos a mi futura mansión, mi lugar para soñar. —¡Amiga este lugar es espectacular!, ¡wow estoy sorprendida!, ¡es hermoso!, ¡te envidio mucho, amiga!— Romina me agarra fuerte el brazo, me susurra al oído, me suelta, se baja del auto, se acomoda la ropa y también me bajo con mi padre. Sale el señor pingüino, el pequeño sirviente nos saluda, nos hace seguir, entramos hacia la sala, nos sentamos en el sofá muy fino y sofisticado, nos dice que esperemos que el señor ya viene. Unos minutos después... De repente aparece Frank bajando las escaleras en espiral con un traje blanco, zapatos beige, camisa blanca sin corbata, lleva un sombreó beige igual que los zapatos, ¡vaya ese hombre se ve guapo con lo que se ponga! Viene hablando por teléfono, parece enojado, cuelga y se acerca hacía mi, mientras nos saluda a todos. —Buenos días, un gusto verlos— me agarra de la cintura y me lleva hacia él. —Hola mi amor, que bueno que ya estés aquí, me da un pequeño beso forzado— me mira a los ojos como diciendo que le siga la corriente, también lo abrazo por la espalda y quedamos de frente hacia Romina y mi padre. —Si mi vida ya estoy lista para nuestra boda, mira te presento a mi padre, él es Roberto Miller— mi padre se para, le pasa la mano para saludarlo, Frank también le pasa la mano y le aprieta fuerte. —Mucho gusto señor Costello, me gustaría hablar un momento con usted a solas—mi padre le habla mirándolo fijamente. —¡Pero por favor padre!, anoche hablé contigo que más tienes que decir— le hablo frunciendo el ceño, pensando que mi padre puede cambiar de opinión y desistir de hablar con él. —No te preocupes mi vida voy a hablar con tu padre, ni más faltaba, él es mi futuro suegro, venga para acá Señor Roberto, o le puedo decir Roberto a secas— Frank le habla muy alegre llevándolo a su estudio, sonriendo con mucha tranquilidad. Vaya que ese hombre me sorprende. —Hablemos en mi estudio, siga no más— caminan hacia el estudio, me quedo nerviosa, mis manos están sudando, no sé que va a pasar. —Amiga, Isabella, te faltó presentarme al BOM BOM, pues ya sé que va a ser tu esposo, pero déjame decirte que te ganaste la lotería, que ojos, que porte, es guapísimo— Romina me habla mientras me jala hacia el sofá y me hace sentar —Si lo sé, pero a veces se comporta como un idiota— suspiro, me paro del sofá y le hablo pensando como voy a lidiar con este matrimonio de mentiras. —Creo que con tantos millones y tantas propiedades puede ser el más idiota de los idiotas, lo más importante de todo esto, es que te eligió a ti y no a mí—ella me habla con enojo. —¡Porque hablas así Romina!, estoy segura de que va a llegar un hombre guapo y millonario y se va a enamorar de ti, no te desanimes amiga ya verás que va a ser asi— me siento con ella, tomo sus manos tratando de hacerla sentir mejor, pero ella me suelta y se retira un poco. —Isabella jamás voy a tener la suerte que tú tienes, recuerda lo que me pasó ayer con ese hombre en la cita, me trató como una basura, mientras tú, ¡mírate! ¡Vas a ser la futura esposa del multimillonario guapo y exitoso!, el hombre perfecto, mira esta mansión lujosa, todo lo que puedes tener de ahora en adelante, ¡de verdad espero que sepas aprovechar esta fortuna que la vida te está dando!— me lo dice en forma muy ruda. Me preocupo al escuchar todas esas cosas, pero la entiendo sé que está pasando por un momento muy difícil, ese hombre la trato muy mal y ella no lo merece. —Romi tú eres mi única amiga, todo lo que yo tenga lo vas a tener tú, prometo que de ahora en adelante vamos a estar más unidas, todos los días voy a ir a visitarte y podrás venir acá, vamos a salir de compras, ahora con mucho dinero, así que ya deja de decir tantas locuras y abrázame— la abrazo para calmarla un poco y sienta mi apoyo —¡De verdad amiga!, ¡lo prometes!— ella me habla sonriendo, con sus ojitos brillantes. —Te lo prometo Romi tú eres como mi hermana, así que todo esto lo vamos a disfrutar las dos, todo lo que quieras lo vas a tener— se da vueltas por la sala con una gran sonrisa. De repente sale mi padre con Frank, salen muy amigos, vienen muy alegres, mi padre viene hacia mí y me dice —Hija tienes razón, este hombre es el mejor, tienes mi bendición, Frank ahora te puedes casar con mi hija, ella es mi tesoro, va a ser un honor tenerte en mi familia— mi padre nos toma de las manos, nos pone frente a frente con Frank, Frank me mira con sus ojos fríos, y yo llenita de ilusión lo miro derritiéndome por él. —Estoy feliz de ver a mi hija en buenas manos, sé que Frank es un hombre digno y por todo lo que hablamos, sé que vas a ser muy feliz a su lado hija, eso me genera tranquilidad, solo espero que este matrimonio dure toda la vida— los ojos de mi padre se llenan de lágrimas y me abraza. Llega el sirviente para avisarnos que ha llegado la madre de Frank. ¡Ay Dios mío!, ahora sí estoy nerviosa, y si la señora me odia, y si le dice que se consiga otra. Entra la mamá de Frank, saludando muy amablemente, es una señora muy hermosa, ahora entiendo por qué Frank es tan guapo. —Buenas tardes a todos, soy Helena de costello la madre de este hermoso y guapo hombre— nos habla mientras se acerca a Frank, lo consiente tocándole las mejillas. La señora parece dulce y buena, es demasiado elegante, entra con un vestido color nude, el vestido un poco escotado, deja ver un poco sus senos, delgada, muy bonito cuerpo, con mangas cortas, el vestido hasta la rodilla, trae estilletos nude, y una cartera de diseñador beige perla, tiene el cabello liso, teñido de rubio, le llega hasta los hombros y los ojos verdes como Frank, se ve impecable, que bella señora, se acerca a mí con curiosidad— Tú debes ser Isabella, mi hijo me llamo para contarme de ti, la verdad no te recuerdo de las chicas que escogí, debe ser por la jaqueca— volteo a ver a Frank mirándolo abriendo los ojos y levantando las cejas Frank me mira y la interrumpe —Madre por favor, más tarde hablamos de eso. —Está bien hijo, ahora déjame seguir saludando, ¡no me interrumpas! la verdad tenía mucha curiosidad, eres muy bella, vaya hijo que niña tan bonita, me gusta, es muy simpática. Y tú eres…— le habla a Romina, mirándola de pies a cabeza —Mucho gusto señora, soy Romina García, la amiga de Isabella, soy como su hermana, nos conocemos desde pequeñas. —¡Por favor ahorrate lo de señora!, dime Helena, no soy tan vieja para recibir esas etiquetas, y tú debes ser el padre de Isabella verdad, que hombre tan apuesto y jóven— Frank vuelve a interrumpir a su madre. —Por favor madre deja de coquetear con mi suegro. —Frank solo estoy siendo amable con la familia de Isabella— ella le pasa la mano a mi padre sonriendo. —Mucho gusto señora Helena, es usted muy hermosa— se acerca a ella y el pasa la mano. —Gracias que caballeroso— lo mira coqueta, — hijo ya somos familia, tú sabes que en nuestra familia somos muy cariñosos, solo saludo con afecto a todos— Helena está un poco mareada, se balancea de un lado para el otro, hasta que cae sentada en el sofá— se carcajea fuerte y con mucha clase. —Ven cariño atiende a tu futura esposa y a toda su familia, dile a mi guardaespaldas Hank que me lleve hasta mi cuarto, me disculpó con ustedes, bebi una copa de champagne en el avión, me cayó un poco pesado, la verdad estoy muy feliz por qué mi hijo por fin va a sentar cabeza con una bella mujer, ahora estoy un poco mareada, voy a descansar un rato en mi alcoba y después bajaré a la boda de mi niño Frank, están en su casa. Helena se retira. —Amor, Isabella, puedes pasar a la recámara, ve con tu amiga Romina, ¿así dices que te llamas verdad? —Si, mucho gusto— le habla Romina con una gran sonrisa en su rostro. —Bueno como sea, por favor suban, la empleada las va a llevar a la recámara, allá encontraran, vestidos, zapatos, hay maquilladores, estilistas, todo lo que necesiten, si hay algo que les haga falta, solo hablen con las empleadas, ellas lo traerán— nos habla con afán— y tú Roberto por favor ve con topo él te llevará hacia una de las recámaras allá también encontrarás todo para que te sientas cómodo, Me retiro tengo asuntos pendientes, están en su casa. Frank se retira —Amiga subamos pronto quiero ver qué ahí allá arriba para nosotras— Romi está emocionada, parece que la que se va a casar es ella. —Si amiga ya vamos, espera hablo un segundo con mi padre. —Padre ve con topo, voy a arreglarme con Romina y ya bajamos, no te preocupes por nada, ya escuchaste a Frank— mi padre sube con topo hasta el dormitorio. Subimos con Romina al dormitorio, se abren dos puertas blancas y es hermoso, muchas ventanas, una hermosa vista, al fondo la naturaleza, el cielo azul, los pajaritos cantando y ¡yo viviendo en una pocilga! miro este lugar es un sueño, paredes blancas, en la cama caben cinco personas, esos tendidos blancos tan finos y delicados, hay un comedor y una sala pequeños dentro de la habitación, frutas, licores, mucha ropa de mi talla, zapatos hermosos, muchas flores, amo este lugar, está habitación es más grande que mi apartamento, estoy feliz, muy feliz. Volteo a ver a Romina y ya está probándose la ropa y comiendo frutas. —Isabella, amiga, mira que bella está toda esta ropa, los zapatos son como a ti te gustan, es como si Frank ya te conociera desde hace mucho tiempo, toda la ropa es a tu gusto, pero está si es fina, mira todos está hecho por diseñadores— me habla sentada en el tocador, dándole instrucciones a la maquiladora. —Usted es la novia verdad, señorita Isabella, tenemos aquí estos vestidos de novia puede ver el que más le guste y probarlo, no tuve tiempo de traer más vestidos, estos son modelos sencillos, el señor costello llamo de afán, dice que es una boda rápida, también dice estar muy enamorado de su futura esposa, entonces sus deseos son órdenes— me habla el hombre muy gentilmente. De verdad él dijo eso, bueno, pero sé que está actuando, él me dijo que debemos aparentar que nos amamos. —Muchas gracias, señor, voy a probarme este— le hablo tomando el vestido que me llamo la atención desde que abrieron las puertas. —Por favor dime solo Alfred, y estoy aquí para hacerte feliz— me sonríe, sigue caminando buscando algo en una cajita—mira Isabella pruébate el vestido con esta tiara, quiero ver si este es el vestido que realmente vas a escoger. —Gracias Alfred, eres muy amable— le recibo la tiara y sigo a probarme el sencillo pero hermoso vestido. Este vestido no es como el que soñé para mí, nunca pensé en casarme, pero siempre he querido ser una princesa de cuentos de hadas, voy a elegir este vestido sencillo, porque está boda es solo un show, espero algún día tener una boda de verdad con un hombre que realmente me ame, este vestido es muy sencillo es blanco, corto, un poco más arriba de las rodillas, tiene un escote profundo, sin mangas, con encajes, hecho a medida, entallado, con pedrería, tiene una pequeña cola que sale desde la cintura, hasta atrás, sandalias y pendientes de perla de complemento. Termino de vestirme y salgo —Por favor Romina, si esto es un sueño, no me despiertes— Alfred se acerca, me pone la tiara y da un paso hacia atras. —¡Vaya niña que hermosa te ves!, ¡cuando el novio te vea se va a morir! —Te ves muy bonita amiga, debería también probarme uno de esos vestidos, pues uno no sabe, de pronto también me pasa lo mismo que a ti amiga— me habla Romina muy seria, buscando un vestido para ella probarse. —¡Pero Romina niña!, ¡tú no eres la que se va a casar!, aquí la importante es Isabella, además ya se va a ser tarde, es mejor que busques uno de los vestidos de allá y te lo pruebes. Cada quien en lo que le corresponda, no queremos que se haga tarde para el matrimonio, Isabella pasa a la maquilladora y que te peinen, ¡por Dios! ya son las 2 de la tarde, muévanse todos, por favor necesitamos a la novia lista ya—Alfred nos habla a todos apresurado da vueltas por toda la habitación buscando todo lo que necesito para mi boda, se acerca a mí y me dice en tono bajito— Isabella esa muchacha Romina se ve que te tiene envidia, se ve muy falsa. —Alfred estás equivocado, ella es mi mejor amiga, es como mi hermana, le ha tocado vivir muchas cosas igual o peor que a mí, ella es muy buena— le hablo con tranquilidad, sentada en la silla mientras me maquillan. —Como digas, pero yo de ti andaría con mucho cuidado. —No te preocupes ella es leal y nunca me haría daño— lo miro, le sonrió y él arregla mi cabello. —Bueno señores, señoritas, muévanse necesitamos a la novia lista en 20 minutos apresúrense.
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