—Siéntate Romi, estaba muy preocupada por ti, no contestaste nunca el teléfono, pensé que te había pasado algo— le hablo en tono tranquilo, mientras nos sentamos en el sofá. —No amiga, estoy bien, vine a felicitarte por tu cumpleaños, nunca olvidaría esta fecha tan especial, recuerdas cuando éramos pequeñas y pedíamos dinero en la calle para poder comprar un pastel de chocolate y celebrarlo, pues te traje un enorme pastel de chocolate con Chantillí y fresas, esta en el comedor. Al fin pude regresar, el trabajo está bien, ahora quiero saber que pasa entre tú y el papacito de Frank, acaso se están tomando más en serio su papel de esposos, por eso están tan románticos, por cierto está guapísimo.— ella me mira confundida, me habla con deseo refiriéndose a mi esposo. —Gracias romi, eres mi ve

