Estaba recostada en la ventana, mirando las estrellas. Siempre me ha llamado la atención el universo. Sé que dicen que fue una explosión, pero no sé, yo pienso que pudo ser otra cosa, quizá algo más. Veo las estrellas, las galaxias, para mí son, casi mágicos. Me maravillan distintas cosas, me gusta conocer la historia de mundo, porque, si uno la conoce nadie podrá venir y decirte mentiras. Yo siempre eh pensado que las cosas las debes conocer por ti mismo, no basta con que te den una definición o una simple descripción. Debes mirar, porque mirando aprendes, creces como persona, evolucionas para mejor.
En la escuela, siempre hay chicos que le preguntan al profesor porque estudian matemáticas, si eso no les sirve de nada en la vida real. Yo siempre pienso que, esa pregunta es una de las preguntas más estúpidas del mundo. Como no van a servir en la vida real, si para vivir necesitas las matemáticas. Uno no puede ir por la vida pensando eso, si uno va a comprar comida necesita saber el precio, si va a comprar ropa necesita saber su talla. Tantas cosas que se pueden hacer.
Suspiro, me doy media vuelta y me dirijo a mi armario, saco la pistola de agua a control remoto. Sonrió al recordar con que está llena. Tengo una perrita que se llama Pomela, y como ella es niña, fue muy sencillo obtener su orín para llenar la pistola de agua. Con mucho cuidado me pongo unos guantes de látex, que compre hoy en el centro comercial, no puedo dejar huellas, porque esto será grande, y el padre de Melanie es policía, así que tomo un poco de gasa quirúrgica y limpio bien la pistola con alcohol. Satisfecha con mi limpieza la envuelvo en otro trozo de gasa más grande y la guardo con mucho cuidado en mi bolso, también guardo otro más de guantes, para cuando vaya llevar todo a su casillero. Me dirijo a mi cama, quito las sabanas y me entrego a Morfeo, con una sonrisa de satisfacción.
***
Escucho que suena la alarma, me desperezo un poco y la apago. Sonrió, hoy es un gran día.
Me levanto, voy al baño, me doy una buena ducha, cepillo mis dientes y salgo. Me visto, me pongo un jeans y una camisa negra con mis converse, negras también. Me peino el cabello y lo dejo suelto. Me coloco un poco de polvo, rímel, algo de rubor y brillo de labios. Y estoy lista para un muy emocionante día. Salgo de mi habitación y me dirijo a la cocina.
-Buenos días, mamá.-se lo doy un beso en la mejilla. Ella está haciendo el desayuno, por lo que puedo ver, hoy comeremos sándwiches de jamón. Delicioso.
-Buenos días, Aisha. Siéntate, ya está casi listo el desayuno. En la mesa hay café.- dice mi madre mientras voltea los sándwiches. Me dirijo a la mesa y visualizo a mi padre que está viendo, seguramente, las noticias en su teléfono. Mi padre es el típico hombre en los 40 y tantos que se conserva bien, tiene cabello castaño claro, sus ojos son marrones, tiene complexión normal. Mi padre es arquitecto así que viste traje y corbata, esta vez lleva uno n***o con camisa blanca y corbata roja, cuando está trabajando en la oficina, fuera de ella usa jeans y deportivas. Supongo que uno no debería ir a trabajar en una construcción con un traje.
-Buenos días, papa. ¿Cómo amaneciste?- Me siento a su lado y me sirvo café de inmediato.
-Buenos días, hija. Estoy bien. ¿Y tú como estas?- Dice papa separando la vista de su teléfono para verme.
-Pues bien, papa. Hoy tengo un examen de historia universal, así que tuve que aprender algo de la historia de Egipto.
-Excelente. Siempre me gusto Egipto, con sus esfinges, sus pirámides, su cultura. Espero que haigas estudiado mucho.-Dice papa.
-Por supuesto, sabes que me encanta la historia.
-Je je je es verdad- papa ríe.
Papa vuelve a su teléfono, yo me sirvo otra taza de café. Cuando llevo la mitad de la taza llega mi madre con el desayuno. Aun vestida como esta se ve impresionante, tiene el cabello largo de color marrón chocolate recogido en un moño improvisado, con mechones cayéndole por el rostro. Es alta, su color de piel es café con leche, con mucha leche, tiene buena figura y un rostro angelical, con una nariz respingona, labios grueso y rosados, y unos muy hermosos ojos de color azul.
Mi mama y yo somos muy diferentes, a veces me pregunto de donde salieron mis genes. Tenemos el mismo color de piel, los mismos labios, pero hay terminan las cualidades. Yo tengo el cabello de color caramelo con mechoncitos rubios, raro lo sé. A veces parece que acabara de salir de una peluquería. Soy menuda, mido un 1,60. Tengo unas muy buenas curvas, que no me gusta mostrar. Y mis ojos, son lo que más me gusta de mí, son de color amatista. Mis ojos fascinan a mis amigos, pero a mí más.
Mi mama me ve y sonríe. El rostro se le ilumina y se ve magnifica aun con su bata de dormir puestas y unas pantuflas azul cielo, hacen juego con sus ojos. Ella pone la bandeja en el centro de la mesa. Sirve un sándwich a cada quien, y empezamos a comer.
Una vez terminada la comida, ayudo a limpiar los platos y luego papa me lleva al colegio.
-Hasta luego, papa.- Me despido una vez que llegamos al colegio- Recuerda que hoy me voy con los chicos a la cabaña. Así que no llegare a casa hasta el domingo en la noche.
-Lo sé, Aisha. Tu madre me lo recordó anoche. Espero que te diviertas mucho. Llámanos en cuanto llegues a la cabaña para saber si estás bien.
-Ok, papa. No te preocupes.- Abro la puerta y antes de salir me giro para darle un beso en la mejilla a papa. Salgo y me dirijo hacia el colegio, cuando estoy a unos dos metros escucho que papa suena la bocina del auto. Me giro y veo que papa me despide con la mano. Le dedico una sonrisa y le saludo de vuelta. Arranca el vehicula y observo como se pierde en la carretera.
Comienzo a caminar hacia el colegio, aún faltan unos quince minutos antes de que comience el primer periodo, pero la mayoría de los estudiantes ya están aquí, esta es la hora en que todo mundo socializa. Traspaso la puesta y entro en el vestíbulo, si, vestíbulo. No esta tan mal para ser un colegio privado. Me dirijo hacia el pasillo de los casilleros, al llegar veo a Emi, con media cabeza metida en su casillero.
-Emi, cualquiera diría que te ha comido tu casillero.
-Hola a ti también. Sí, me va a tragar mi casillero. Venga, saludado y dile que me lleve a un lugar bonito.-Dice de la manera más sarcástica posible, poniendo los ojos en blanco. Como le gusta hacer eso.- Aquí está la cámara J.- me tiende un pañuelo de papel doblado. Lo cojo y lo miro.- trata de no tocarlo con las manos, con el mismo pañuelo lo colocas donde vayas a ponerlo.
-Excelente, Emi. Ya eh traído la pistola de agua, llena de pipi de perro. También la limpie con alcohol.
-¡Genial! ¿Y cómo lo harás?- Me pregunta Emi.
-Pediré un pase para el baño a la mitad de la clase. Hoy toca biología en el primer periodo, a esa profesora le caigo bien, soy una de sus mejores estudiantes. Además, ella me ha dado clases por dos años y yo nunca le eh pedido un pase para el baño. Seguramente me lo da, no se diré que me duele el estómago.
En eso suena la campana, Emi y yo nos despedimos rápidamente. Cada quien se dirige a su aula, yo no tengo que caminar mucho, pues los laboratorios están en la planta baja. Pero Emi si porque tiene clase en el tercer piso. Llego al laboratorio y me siento en una de las mesas. Rápidamente le salón se va llenando de alumnos. En la silla vacía que está a mi lado se sienta un chico, que puedo adivinar es nuevo, pues nunca lo había visto. Le miro y como no voltea dirijo mi vista hacia la puerta esperando que llegue la profesora de biología.
Veo a la profesora, entra en el laboratorio. Se dirige rápidamente a su escritorio, lleva unas carpetas en sus manos y las coloca sobre el escritorio, hace lo mismo con su bolso.
-Buenos días, chicos.- saluda dirigiéndose a todos.
-Buenos días- exclama todo el salón.
- El día de hoy, hablaremos sobre las partes del corazón…- La profesora continuo explicando, pero yo me desconecte de los ella decía, era interesante pero aun afinaba algunas cosas de mi plan. Lo bueno de esta clase es que estaba en la primera planta y los casilleros también. Tenía que actuar rápido para que no me vieran ni me asociaran con la travesura. Casi sin darme cuenta paso medio periodo, así ya tenía que actuar. Era el momento perfecto dado que la profesora acababa de pedir a la clase que investigaran de manera individual sobre el tema que ella había dado. Y se supone que todos estábamos en eso. Me levanto sin apenas hacer ruido, pongo en mi expresión facial como si me doliera algo, me encorvo un poco y cruzo mis brazos a modo protector sobre mi estómago para hacer creer que me duele. Me acerco de esa manera a la profesora, ella está leyendo un libro de anatomía, supongo que está repasando lo que dijo en clase.
Al percatarse de mi presencia levanta la cabeza y me mira. Veo como nota mi supuesto dolor. Bingo.
-Te sientes bien, Aisha. Te ves un poco mal.- Me mira preocupada mientras yo finjo más dolor.
-Me siento un poco mal. Me podría dar un pase para el baño.
-Por supuesto.- me dice mientras me tiende un pase, lo tomo y salgo corriendo como para dar más énfasis. Una vez afuera me siento mejor. Bien. Convencí a la profesora de que realmente me siento mal. Eso añadirá un punto a mi favor si esto sale mal. Cosa que no sucederá.
Me encamino a mi casillero, cuando llego allí, inserto mi clave 3187 en el pequeño candado. Oigo el clic, abro mi puerta, admiro un momento el hermoso arcoíris de neón que pegue en la puerta. Los chicos y yo nos colamos en una discoteca llamada Raimbow, ósea Arcoíris, tenían estos pequeños arcoíris pegados en todos lados, a mí me gustaron mucho y conserve uno. Lo pegue aquí, me encanta. Cojo la pistola de agua, y el control remoto.
Cierro con cuidado y me dirijo al casillero de Melanie que está en el pasillo siguiente. Creo que son muchos casilleros. Llego y reviso en mi bolsillo, saco el papel donde esta anotado la clave 1234. Al parecer Melanie es bastante tonta, a quien se le ocurre poner una clave tan fácil de recordar. La ingreso e inmediatamente oigo el clic. Genial.
Veo el contenido de este casillero y es tal y como me lo imagine. Un montón de serpentinas rosadas, con flores y corazones. Ósea, iugh. Me fijo en la puerta de su casillero y veo una foto bastante grande con un marco en forma de corazón en donde Melanie y Aiden se están besuqueando. A pesar de ser una foto muy grande no puedo distinguir en donde termina uno y empieza el otro. Ósea, doble iugh.
Como en todos los casilleros solo hay una repisa que lo divide en dos. En la de arriba veo unos cuantos libros, es un buen ángulo, colocare la cámara J ahí. Me meto la mano en el bolsillo derecho del pantalón y saco el pequeño papel que me dio Emily. Lo desenvuelvo y veo la diminuta cámara y el control remoto. Tomo el control remoto y me lo guardo en el bolsillo. Coloco la cámara J entre los libros, con cuidado de no tocarla. Listo. Tomo el envoltorio donde tengo la cámara J lo desenvuelvo un poco y con mucho cuidado lo coloco en la parte de abajo del casillero, justo en el medio. Cierro la puerta sin hacer ruido y me dirijo al baño.
Me miro en el espejo, mis ojos amatistas brillan de excitación. Estoy muy feliz. Pero no debería parecer feliz, inhalo y exhalo, calmo mi respiración. Me miro de nuevo. Bien, ya no me veo tan desquiciada. Me lavo las manos, el agua esta fría. Me gusta, siempre me ha gustado el agua fría. Me seco las manos con una toallita de papel que hay en el baño y salgo con dirección a mi clase.
Me paro frente a la puerta, pongo una expresión menos agitada y entro en el laboratorio los más silencioso posible, todo mundo está haciendo la tarea así que nadie me presta atención, llego hasta el escritorio de la profesora y le entrego el pase.
-Muchas gracias, profesora.
-De nada, Aisha. ¿Ya te sientes mejor?- me pregunta la profesora un poco preocupada. Asiento con la cabeza a modo de respuesta.- Me alegro, pero tal vez deberías ir a la enfermería.
-Iré en el descanso, gracias.
Me dirijo a mi mesa, me siento y me doy cuenta de que por culpa de la travesura no hice mi tarea. Mierda. Me doy cuenta de que alguien me observa, me giro y encuentro a mi compañero de mesa mirándome fijamente con una ceja enarcada, yo lo miro e imito el gesto de manera desafiante. Acaso tiene algo que decir. Pero bufa y mira hacia otro lado. Miro mi cuaderno y me dispongo a adelantar algo de la tarea pero justo en ese momento suena la campana. Que se le va a hacer. Recojo mis cosas, las meto en mi mochila, me levanto acomodo la silla. Una de las normas de esta institución es que los estudiantes dejen las aulas tal y como lo encontraron.
Me coloco la mochila sobre mi hombro izquierdo, y salgo del laboratorio. Me encamino hacia el casillero de Melanie. En cuanto giro hacia el pasillo donde se encuentra, veo su cabellera oscura, está parloteando con sus dos amigas. Esta parada frente a su casillero, pero está cerrado aún no lo ha abierto. Me parece genial. Me quedo al inicio del pasillo, y me oculto entre un grupo de chicos que están conversando. Como están de espaldas no ve me ven.
Miro a Melanie, tiene la mano en el candado y está tratando de insertar la clave mientras se ríe de algo que dijeron sus tontas amiguitas. Bueno ni tanto, porque Melanie es la más tonta de esas tres.
Me preparo, saco ambos controles. Tomo uno en cada mano y me meto las manos en el bolsillo. Ella abre el casillero esta tan distraída riéndose que no nota la pistola de agua. En cuanto vuelve a carcajearse presiono el botón de la cámara, no tiene flash así que no lo nota. Se ríe otra vez abriendo la boca e inmediatamente presiono ambos botones. Logrando que se capturen las fotos en todo momento. Melanie chilla como una posesa en cuanto le cae el pipi de perro. Joder. Todo el mundo la mira y no tardan en carcajearse como unas cotorras.
Me rio. Melanie sigue chillando y sale corriendo. En lo que supongo será directamente al baño. Sus amigas la sigue, pero desde lejos tapándose la nariz. Que gracioso. Aprovecho el disturbio para escabullirme, no quiero que me vean aquí, dado que este no es mi pasillo. Pero me voy muy feliz. ¡Yupiiiiii!.
Voy a mi casillero la mar de feliz. Cambio mis libros de biología por los de historia, cierro bien mi casillero y me dirijo al último piso. Cuando llego a la segunda planta encuentro a Emily al pie de la escalera del último piso. Cuando la veo chilla de emoción y me lanzo encima de ella quien me abraza de vuelta.
-Eso estuvo increíble, Aisha. ¡Fue genial! Espera déjame hacer algo- Dice mientras teclea algo en su teléfono un minuto más tarde suena mi teléfono. Reviso mi teléfono y veo las fotos de Melanie. Joder. Que increíble. Se ve tan bien cubierta de pipi de perro y ni siquiera es pipi fresco, es ayer así que debe oler peor de lo que se ve. Sigo viendo las fotos y veo una en la que le cayó todo el pipi en la boca.
-¡Oh, por Dios! Viste esa foto donde se ve que le entro en la boca.
-¡Sí! Fue genial.- Emi mira en rededor. Yo también veo, todos están riéndose. Emi ha subido las fotos en el grupo de la escuela. Ósea, toda la escuela esta agregada al grupo. En ese momento suena la campana.
-Nos vemos en el descanso, Emi.
-Ok, nos vemos.- Dice mientras me tira un beso.
Subo el resto de las escaleras y me dirijo a mi clase.
***
Estoy muy contenta. Hoy en el examen de historia me ha ido muy bien, respondí bien a todas las preguntas. Me las sabía todas de memoria. Así que, no tengo ninguna duda de que fallare en el examen. Además me ha salido muy bien lo de Melanie. Siento que podría volar en una nube.
Bajo las escaleras hasta el segundo piso. No veo a Emily así que bajo hasta el primer piso. Voy a mi casillero, dejo todos los libros. Cierro y me dirijo hacia la cafetería mientras tatareo una canción. Se me pego esa canción, está en otro idioma. Aun no sé cuál es el idioma en el que está. La oí hace un par de semanas cuando iba caminando a casa. Hay una casa a unas cuatro manzanas de mi casa, siempre que paso por ahí esta puesta esa canción. Trate tres veces de hablar con el dueño de la casa para preguntarle el nombre de la canción, pero llame y llame y nadie contesto nunca.
Sigo tarareando la canción, llego a la cafetería. Me pongo a hacer la fila para comprar mi comida. Pienso en la expresión de Melanie y me rio internamente. Llega mi turno y pido un plato de espaguetis con albóndigas y con mucho queso, un café late con doble crema, un croissant, y una botella de agua.
***
Estoy en mi última hora de clases, acabamos de entrar en materia como dicen los profesores. La profesora de inglés está escribiendo verbos en pasado participo para que hagamos oraciones con ellos.
Estaba tan concentrada haciendo las oraciones de la clase, que no me percaté de que había llegado un profesor, y que este se encontraba hablando con la profesora lisa. Veo como ella se gira y me mira.
-Señorita Aisha. Por favor tome sus cosas. La están esperando en la oficina del director. –Me dice la profesora mientras frunce el ceño con desconcierto. Supongo que mi rostro refleja el mismo desconcierto.
Recojo mis cosas, las meto en mi mochila y ante la atenta mirada de todos mis compañeros de clase salgo del salón de clases. ¿Qué habrá pasado? Me pregunto.
Cuando llego a la dirección me recibe la secretaria de director.
Ella me mira y sonríe como con lastima –Pasa, querida. Te están esperando, no tienes que tocar.
Me encamino hacia la oficina del director. Abro la puerta y me encuentro con una escena que nunca pensé ver. Mis padres están sentados del lado derecho del escritorio de director. Y veo a Melanie y a su padre, sentados del lado izquierdo. Trato de disimular mi sorpresa, y creo que lo logro un poco.
-Siéntese, señorita Dailan. Supongo que sabe porque se encuentra aquí- Me dice el director Ramírez. Por supuesto qué sé de qué se trata. Mierda. Mierda. Melanie fue con el cuento de la broma que le hice. Y muy seguramente el señor policía vino a hacerle una visita al director, y ahora estamos aquí. Maldita sea. Miro a mis padres, ellos me están viendo, desvió la mirada, avergonzada. Me percato de que la única silla libre está al lado de la de mi madre. Con algo de pesar, voy y me siento a su lado.
-Bien, como les estaba comentando, al parecer hay una disputa muy fuerte entre estas dos niñas…- Empieza el director pero es interrumpido.
- Eso no es cierto, señor director. Ella la tiene tomada conmigo desde hace mucho tiempo..- Empieza a excusarse.
-¡Silencio!- Exclama el director.- Es que no le han enseñado modales. Cuando los mayores están hablando los niños están callados.- Dice y veo que el padre de Melanie quiere refutar, pero el director le da una mirada y el señor Hirett se queda tranquilo en su asiento. Yo trato de ocultar mi sonrisa de satisfacción, pero el director me ve y me da una mirada que hace que cuadre los hombros y enderece la espalda. Bueno, nunca había visto al director tan cerca. Pero lo que puedo apreciar no se ve muy bien. Lleva un traje color marrón sucio, unas gafas de montura negra que no le favorecen en lo absoluto, y la calvicie no lo ayuda. Además, parece que tuviera como setenta años.
-Continuo. Les pido que miren este video que les voy a mostrar en silencio, por favor.- El saca un control presiona un botón, y vemos como la pantalla de un televisor que hay pegado en la pared se ilumina. En el video se puede apreciar a Melanie vaciando un cubo de basura en mi casillero. Recuerdo ese día en cuanto abrí mi casillero me cayó encima un montón de basura. Iugh.
Pasa la siguiente toma y vemos a Melanie en el gimnasio, se ve claramente a Melanie tomando mi loción corporal de mi mochila y remplazarla por otro envase exactamente igual. Lo recuerdo también, era aceite esencial y eso a mí me da alergia, así que termine ese día con la piel muy irritada, parecía un tomate de lo roja que quede.
En la siguiente podemos apreciar Melanie en el gimnasio, lleva en las manos un jeans n***o hecho jirones, la vemos entrar en el área de los baños, sale rápidamente con mi jeans negros. Esa maldita. Le echo un vistazo al padre de Melanie, y veo que mira estupefacto. Oh, sí. Su pequeña niña no es perfecta ni por asomo.
La pantalla vuelve a cambiar y esta vez soy yo, muestra como abro el casillero de Melanie y coloco la cámara J y la pistola de agua. La imagen se adelanta y muestra a Melanie abriendo su casillero y la pistola explotando bañándola con pipi de perro. Cuando termina, el director apaga el televisor y se gira para encararnos.
-Como podrán darse cuenta sus hijas no son ningunas santas. En especial la suya señor Hirett- Dice el director mirando fijamente al padre de Melanie. Quien parece consternado.
-Eso parece.- es todo lo que logra decir.
-Todo indica que la señorita Aisha, se cansó de recibir un trato abusivo y decidió hacer justicia por mano propia. En lugar de venir a exponerme el caso. Por lo tanto, también sufrirá las mismas consecuencias que la señorita Hirett.
-Esta es una institución honorable y con muchos valores. No puedo permitir semejante comportamiento. Usted señor Hirett, que es bien conocido en esta ciudad, debido a su profesión como policía, esta institución esperaría un comportamiento ejemplar por parte de su hija, pero en su lugar hemos visto trapea el piso con su apellido. – Le dice en tono mordaz mientras lo mira fijamente.- le sugiero ponerle mano dura a su hija.
-Señor Ramírez, no sabía que en esta institución había cámaras de vigilancia. Pero ha visto usted como esa chica- me señala- dejo a mi hija. ¿Huele eso, señor? Es pipi de perro con lo que roció a mi hija. – Me mira furioso.
-Por favor, no le hable así a mi hija. Tenga un poco de respeto. Todos hemos visto lo que hacía su hija, así que no trate de justificarla.- Dice mi madre, ella está muy furiosa.
-Por favor, señores. Discutir no resolverá nada. Las cámaras se instalaron con este fin, señor Hirett. Se han registrado muchos casos de abusos en los estudiantes, pero nadie dice nada, así que hemos tomado este método y mire lo que hemos descubierto.-Explica el director. Bueno yo tampoco sabía nada acerca de las cámaras de vigilancia.
-Ahora, la señorita Hirett y la señorita Dailan quedan expulsadas de esta institución.- finaliza el director. ¿Qué?
-¿Qué?- Exclamamos todos.
-Lo que oyeron, señores.- Responde el director.
-Pero usted no puede hacer eso- dice el padre de Melanie.
-Claro que puedo. Sus hijas han alterado el orden público dentro de la institución. Aquí no se acepta esta clase de comportamientos abusivos, porque eso es lo que son.-El director abre uno de las gavetas de su escritorio y extrae dos carpetas.- ya firme la expulsión de ambas. Aquí tienen- les tiende una carpeta a mi padre y la otra al padre de Melanie.- Ahí se encuentran todos los documentos de sus hijas. Por favor, les pediré que se retiren.
Melanie se levanta primero, se dirige a la puerta como una exhalación, dejando un olor a pipi de perro muy fuerte. Bueno eso tardara en desaparecer. Su padre la sigue a una distancia prudencial.
Después salen mis padres y yo los sigo, cabizbaja. Nos dirigimos a la salida en un silencio sepulcral. Hay mierda. ¿Qué hice? Veo para todos lados, esta será la última vez que vea este lugar. Mierda.