Ethan. Caminamos hasta llegar a la mansión con aspecto abandonado. Era extraña y ni hablar de su ubicación. Se encontraba arriba de una montaña, donde fácilmente podrías caerte al mar. Esperé por un momento observando el mar. Luego de unos segundos escuchando las olas, le obligué a Claude parar. —Quiero que revises la orilla. Mientras tanto, entraré a la mansión— le ordené absorto en mis pensamientos. Era atraído por el mar, pero mis instintos me decían que debía entrar a la mansión. —¿Acaso crees que encontraré algo en la orilla?— se burló. —Si no quieres que te asesine ahora mismo cumple mi orden— lo amenacé mirándolo fijamente. Nuestros ojos chocaban con intensidad cada vez que escupíamos alguna palabra. Nos separamos a mitad de camino. Obedeció mi orden y desapareció lentam

