Katherine Mi estadía en estos días se basaba en preparar cualquier tipo de comida. Debía practicar para ser “una buena esposa”. A pesar de mis constantes esfuerzos, cada persona que probaba mi comida, terminaba escupiendola. Aún así, me obligaban a seguir hasta que me saliera perfecto. —Debes revolver despacio, inútil— me regañó Senia, la canina rubia, quitandondome el cucharon de mis manos. Fruncí el ceño mientras me cruzaba de brazos. Sigo sin entender la razón de obligarme a cocinar si terminan por regañarme. Odio cocinar, lo detesto. Nunca fui buena en ello. —No sirves para nada, seras conocida como la peor esposa en toda la historia— se burló la canina morena llamada Remia, mientras apoyaba su cabeza en la mesa. Estoy harta de recibir sus críticas. Jamás he dicho querer ser l

