La reacción de Amira al leer lo que han colocado en su teléfono me ha asustado, no estoy al corriente de que es lo que sucede, pero mi esposa está completamente fuera de sí misma, golpeándome una y otra vez en el pecho. Lleva aproximadamente dos minutos con la misma actitud, y yo me encuentro realmente aturdido. No aguanto más la anticipación y decido abordarla, sacando paciencia de donde me queda. —¿Puedes decirme que sucede, cariño?—, no comprendo por qué me agredes, o por qué estás llorando... —, ¿puedes respirar profundo e intentar calmarte?— Mi tono es lo más amable que puede ser... No soy un hombre que se caracterice por tener una conducta agresiva... En el pasado, conocí mujeres que aunque no representaran un desbalance en mi vida cotidiana, les tuve aprecio, a pesar de que no

