—¿Entonces estás lista, querida?—Me pregunta May mientras cierra la puerta de la habitación para dirigirnos al salón, donde me espera Robert, y un juez, para convertirnos en marido y mujer. ¿Puedo estar más emocionada? No sería posible. —Sí. —Respondo con sequedad ante la atenta y escrutinica mirada que me dedica Blake. Me agrada bastante, sin embargo, estoy bastante asustada y la forma en la que me mira y lo que he tenido que presenciar en la habitación de May, me ha dejado atónita. —¿Crees que estás lista?—Me aborda éste con gesto preocupado. Es bastante obvio que estoy preparada para encontrarme con el amor de mi vida y convertirme en su esposa ante los ojos del hombre. Así como creo en Dios padre creador del universo, en Mahoma su único y fiel mensajero, en la misma proporc

