Chillé fuertemente cuando tocó mi punto y me impulsé hacia atrás, esperando por él. Escuché como rasgó un sobre y su gruñido al ponérselo. Se acomodó entre mis piernas y empezó a penetrarme de a pocos. Un gimoteó escapó de mis labios y algunas lágrimas de mis ojos. Se sentía bien, pero igualmente dolía bastante. Ahora entendía a esas chicas que gritaban como locas cuando tenían su primera vez. William comenzó a moverse con cuidado y sus caderas chocaron contra mí. El sonido de su respiración irregular y la mía llenó la estancia. Sus manos apretaron mi cintura y una de ellas se dirigió a mi polla, otra vez. Estaba siendo tan lindo, que podía asegurar que ya no sentía mucho dolor, sólo gran placer. Will me levantó y dejó que mi espalda descansara en su pecho. Lo sentí más profundo y jod

