Beatriz observó una diminuta mancha de sangre en uno de los cuadros ubicados al extremo del pasillo, el rostro de la persona retratada tenía una similitud notable con Vlad III. No sabía si la imagen era una fiel representacion del príncipe de Valaquia, como alguien que la familia admiraba, o si realmente había sido parte del linaje familiar. Temió preguntar. La imagen mostraba a un hombre fuerte, cruel y de alguna manera torturado con ojos grandes, profundos, de color verde oscuro y penetrantes. —Si esta familia admira al príncipe Vlad Drácula—Decía Beatriz para sí misma—Entonces ¿Qué tendencias guardan en su interior? No debo considerar un retrato como un evento casual, aislado. Esta familia debe guardar algún parentesco o afición por este grotesco personaje. Beatriz no manifestó sign

