Creo que ya llevaba treinta o cuarenta y ocho horas ahí, era una penosa situación en la que me encontraba sé que me desmayé más de una vez, sé que no me siento del todo bien, sé que no perdí mi ojo pues poco a poco la inflamación bajó; es fácil cuando te presentas ante un enemigo predecible, puesto que de ese enemigo sabes que esperar, sabes cuándo es violento, sabes cuándo es feroz, sabes cuándo es amable; pero Mariana era un enemigo impredecible nunca sabía que esperar de ella era tan amable y tan agresiva al mismo tiempo que simplemente me generaba una desconfianza frente a mi seguridad. De nuevo escuché ruido, me asusté, eran al menos tres tipos, lo sé porque eran tres tonos de voz muy distintos, se acercaron y me inyectaron algo, otra vez me drogaron ¡Maldita sea¡ sinceramente era m

