Samanta se levantó temprano y a pesar de que había dormido bastante se sintió cansada, al mirarse en el espejo del baño notó que tenía los ojos hinchados, había olvidado en qué momento se había quedado dormida, pero supuso que lo hizo mientras lloraba. Tenía pocas ganas de ir a trabajar, sabía lo que le esperaba y no estaba lista para enfrentar la realidad, necesitaba más tiempo… pero no lo tenía. Se alistó con mucho esfuerzo y salió de su departamento con temor de encontrárselo, pero no pasó, huyó deprisa por las escaleras y llegó a su trabajo sin novedad. No había dejado de pensar en lo que haría, no era fácil decidirse, una parte de ella quería quedarse y hacer de cuenta que nada había pasado, pero era imposible. Todo estaba tan nítidamente grabado en su mente que ignorarlo le dolía d

