Voy a morir. No estoy exagerando... Estoy a nada de hiperventilarme... ¡Necesito más oxígeno o por lo menos aire fresco! —¿Puedes subirle un poco al aire? —preguntó al motorista del Uber. Este me mira por el espejo. —Lo siento señorita, he tenido un problema con el auto y me han dicho que va bien pero el aire no sube para nada. ¿Abro su ventana? —Por favor. —pido. La camisa color crema hasta el cuello que llevo está asfixiandome. Edimburgo no es precisamente de lo más caliente pero estamos en una temporada más o menos templada, no me gusta el calor pero tampoco el frío, todo al medio pero este cuello de tortuga y la chaqueta que llevo encima no me hacen sino querer morirme. El viento que se cuela por las ventanas logra despejarme el calor, casi estoy sacando la cabeza y par

