Capitulo 8.

1287 Palabras

Tus besos duelen. —Necesito que me deje ir. Y así de directa fue, alrededor todos quedaron en un silencio sepulcral. Luego de que aquel chico dijera aquella cosa, salió de su agarre y, se encerró en la habitación mas cercana que acabó siendo un armario extremadamente amplio que al igual que ropas de hombre, habían varias cosas de mujer. Era definitivo, los hombres no sabían valorar lo que una mujer puede llegar a sentir ¿Como era capaz aquel chico de decir que ella era suya y probablemente él le pertenecía a alguien más? Ella necesitaba de manera urgente salir de allí porque no se sentía en su casa, no en su hogar. Hogar y casa pueden ser dos cosas diferentes. Ella levantó la mirada y la dirigió hacia donde estaba el chico y este la miraba enojado y a su alrededor habían dos personas

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