Al día siguiente, dando exactamente las 8:00am Gustavo, apresar de que era sabado y llovía a cántaros haciendo un intenso y entumecedor frio, despertó parpadeando un par de veces para acostumbrar su vista a la poca luz que entraba por una r*****a de las cortinas de los enorme ventanales, era poco lo que le molestaba, por lo que, espantó el sueño pasando una mano por su cara. Mientras hacía esto pudo percibir un peso sobre su brazo y una respiración acompasada de la persona que descansaba la cabeza sobre su pecho. Charlotte dormía profundamente a su lado, acurrucada en uno de sus costados. Una fina sábana de seda blanca cubría su cuerpo desnudo y su cabello reposaba sobre su espalda como una gruesa cortina que llegaba hasta su cintura. La cabeza de ésta descansaba en su pecho mientras que

