Alya Fuentes El zumbido del ascensor mientras subía al piso de presidencia parecía sincronizarse con el latido acelerado de mi corazón. Llevaba en la mano mi maletín, apretando el asa con una fuerza innecesaria; hoy era un día crucial. No era solo el segundo día de mi pasantía, era el día en que conocería a nuestros primeros clientes importantes sin embargo, antes de que pudiera mentalizarme, las puertas de acero se deslizaron y la realidad me golpeó de frente. Al intentar salir con prisa, choqué de bruces contra un cuerpo firme y elegante que intentaba entrar. El impacto hizo que mis papeles se desordenaran dentro del bolso. —¡Oh, lo siento muchísimo! No te vi salir —exclamé, tratando de recuperar el equilibrio y ofreciendo una sonrisa de disculpa Frente a mi estaba ella la socia

