El mismo día Selva del Congo Robert Jones La mayoría de personas no saben como enfrentar lo inesperado, al punto de ver su rostro desencajado, los ojos abiertos como si buscaran una salida que solo existe en sus cabezas. Manos temblorosas, pasos torpes, y esa desesperación que los transforma en animales acorralados, dispuestos a morder y rasgar a cualquiera que se atreva a acercarse. Y luego están los otros. Los que no parpadean, no tiemblan, no se inmutan. En su frialdad, parecen tallados en piedra, como si hubieran nacido sin la capacidad de alterarse. Actúan con una serenidad que raya en lo inhumano, como si el caos fuera solo una lluvia pasajera que no merece la pena mencionar. Conocen el arte de mantenerse imperturbables, de conservar la compostura cuando a su alrededor todos han

