Llevé a Isa a mi apartamento, estacioné el auto, nos bajamos y cuando íbamos subiendo las escaleras, no me pude aguantar más, me le abalancé encima, la acorralé entre la pared y mi cuerpo, como aquella vez, comencé a devorarles los labios con desespero, me moría por hacerla mía, me volvía loco por volver a tener su cuerpo encima del mío, sus manos tocando mi cuerpo, sus labios haciendo caminos de besos en mí, queria hacerle el amor como nunca, queria hacerla mía una y otra y otra vez, hoy mañana y siempre. Mi reacción tomó a Isa por sorpresa - ¿Qué haces? – Me dijo sorprendida. La miré a los ojos – Quiero hacerte mía toda la noche, quiero hacerte el amor muchas veces, no quiero dejarte dormir – Le respondí con deseos en mis ojos y en mis palabras. Ella mi miró por unos segundos y se

