Alexander se detuvo y apartó sus manos de encima. —¿Todo esto fue una simulación? —preguntó, mirando el monitor y luego a ella con el ceño fruncido. —Estabas evitando mis llamadas y no respondías a mis mensajes. Tenía que verte. Ella lo miró y extendió la mano para tocarle la cara, pero él se la apartó y se puso de pie. —Debí haberlo sabido desde el principio. ¿En qué te has convertido, Renata? —la miró como si fuera una persona horrible. Renata se mordió el labio inferior. —Quería que supieras que no puedes conseguir todo lo que quieres. —Eso es una tontería, Renata. Yo te amaba sinceramente —dijo Alexander, mirándola a los ojos. —¡Tu amor también fue una simulación! —Renata levantó la voz, casi llorando. —¡Increíble! —Alexander miró a la mujer a la que había amado casi toda su v

