—¿Divertirse? —Garrett se sorprendió—. ¿Cómo podría divertirse en el trabajo? —Sí —respondió Alexander, dando otro sorbo a su vino. —¿Cómo? —insistió Garrett con curiosidad. —¡Oye, Alexander! —gritó Gabby desde la piscina—. ¡Ven y únete a nosotros! Le hizo señas para que se acercara. —Ya voy —respondió Alexander con una sonrisa, dejando su copa de vino a un lado. Miró a Garrett. —Será mejor que me vaya. No puedo hacer esperar a mi princesa —añadió con una sonrisa—. Vamos a divertirnos. —Está bien —respondió Garrett, entendiendo que la conversación había terminado. Dejó su copa y se lanzó a la piscina. ¡Chapoteo! Gabby soltó una carcajada. —¡Dios mío! —exclamó mientras salpicaba agua—. ¡Eso fue enorme! —¡Atrápala! —gritó Eric, lanzándole la pelota a Alexander, quien la atrapó s

