Cerró la computadora portátil y se sentó en el sofá. —¿Qué hago ahora? Tengo que presentarlo el lunes de la semana que viene —murmuró mientras se miraba las manos. Alexander entró en la habitación. Sus miradas se encontraron por un momento antes de que Camila apartara la vista. —Puedo ayudarte a editar. —Solo mantente alejado de mí. Se levantó del sofá, recogió la toalla y la ropa de dormir del cajón antes de dirigirse al baño para bañarse. —Está enojada —se dijo Alexander en voz baja antes de volverse hacia el gran espejo—. Alexander Zack, ¿qué se supone que debes hacer exactamente? —le dijo a su reflejo. Se sentó en su cama y miró su computadora portátil. —Estaba feliz con los capítulos que ella editó. Yo… yo… Tragó saliva. —Todo fue culpa suya. ¿Por qué tuvo que abrir los ojos

