Capítulo 83. Un entrenamiento digno de una princesa... de papá. A su llegada, Enzo notó un olor a humo que no era precisamente de cigarro. El patio principal tenía una esquina cubierta con mantas mojadas y un grupo de chicos nuevos se encargaban de barrer cristales. -- ¿Qué… pasó? – -- Vittoria intentó recalentar café en la sala de mapas. Con una bengala – Sol se llevó una mano al rostro. -- Santo cielo – -- Te juro que esta chica va a hacer colapsar la organización antes de llegar a los veinte – refunfuñó Luka, apareciendo detrás de ellos. -- ¡Y eso si no prende fuego a todo primero! – -- Tal vez necesita alguien que no le tenga miedo – sugirió Sol, acariciando su vientre. -- O que al menos no esté dispuesto a dejarla andar por ahí como caballo salvaje – -- Lo estoy intentando —g

