Solo falta que esa mujer aún siga en la casa. Giro mi cabeza a la derecha y sonrío. Merlina trae la cabeza caída por un lado del asiento, trae la boca entreabierta y el cabello todo alborotado; sin mencionar que trae la falda ligeramente levantada. Relamo mis labios. Se acerca una de las azafatas del avión. - señor- llama mi atención. Le sonrío- ya casi vamos a aterrizar. - gracias por avisarme- me da una última sonrisa y se va. ¿En qué estaba? Vuelvo a mirar la falda ligeramente levantada de Merlina. - maldición- protesto al sentir como tira mi pantalón, a consecuencia de mi creciente erección. Es la primera mujer que logra ponerme rápido con tanta facilidad. Alzo un poco más su falda y poso mi mano en el borde superior de su muslo. - me vas a poner loco- murmuro con media son

