Naila
Tomo la valija y voy a la estación de autobuses, miro la grilla y el próximo en salir es va rumbo a Washington D. C., no lo pienso y compro un boleto sin mirar atrás. El viaje no es muy largo y al llegar a la parada de autobuses y bajar, siento que esto es demasiado para mí. Estar en otra ciudad donde no conozco a nadie, con poco dinero y sin un rumbo ¿Qué debo hacer? ¿A dónde ir ahora? Tomo una bocanada de aire y decido ir a una cafetería para pensar que hacer, agarro un folleto de la ciudad y lo llevo conmigo.
Entro a una modesta cafetería que está frente a la estación de autobuses y tomo una mesa, una amable camarera se acerca a tomar mi orden, pero estoy tan perdida en mis pensamientos que no la noto hasta que suavemente toca mi hombro y pego un salto del susto.
-Oh, lo siento es que parecías no escucharme- dice la rubia de unos 40 años.
-Está bien, disculpame, vos no te escuche ni te vi- la noto que me ve raro.
-¿te encuentras bien?
-Sí, solo soy nueva en la ciudad y no sé por donde empezar. Acabo de llegar- digo señalando mi valija.
-¿Qué te parece si me das tu orden y cuando vuelvo te ayudo a resolverlo?
-¿Por qué harías eso por mí?
-Yo también una vez fui nueva y no sabía qué hacer- dice riendo.
Pido un café y la tarta de manzana, ya que es la más económica, no iba a comer nada, pero debo tener fuerzas para el día que me espera. No pasa mucho tiempo cuando vuelve con mi pedido y se sienta en mi mesa.
-¿No te va a retar tu jefe?- pregunto curiosa y ella se ríe.
-No puedo despedirme a mí misma, ¿no te parece?
-Oh, pensé que eras una camarera.
-y lo soy, ame este trabajo desde joven y aunque ahora podría no trabajar, me encanta el trato con la gente.
-¿Por qué?- digo curiosa.
-Conoces personas, historias e incluso muchas veces puedo ayudarlos.
-¿Ayudarlos?
-Ves al pastelero, ese es Jimmi huyo de su casa a los 17 años de un padre abusivo- la miro con sorpresa- le di trabajo y lo mandé a estudiar y el cuándo pudo irse decidió ayudarme. Después esta Thelma madre soltera de mellizos, no tenía para darles de comer ni un techo y acá está criando a sus dos hermosos hijos.
-Eres tan generosa.
-Lo fueron conmigo cuando no tenía donde ir, ni comer y me gusta poder ayudar a otros ¿Cómo te llamas?- me pregunta.
-Naila- digo sin mencionar el apellido.
-Un gusto yo soy Rox, por lo que veo necesitas hospedaje y trabajo.
-Si- respondo tímidamente.
-Te propongo algo, estoy necesitando una camarera, ya que Lucy está por salir de licencia por maternidad ¿Te interesa?
-Claro.
-¿Tenés experiencia?- dudo en mencionarlo, pero lo hago.
-Trabaje unos meses en un hotel como mucama -no aclaro la corta experiencia.
-Perfecto, eso significa que podés tratar con clientes, en cuanto a el hospedaje, por esta noche podés dormir en el cuarto de descanso si te parece y mañana vamos a ver un departamento que hay libre en el edificio que vivo.
-No puedo pagar algo muy caro- aclaro.
-Yo tampoco cariño, por más que sea la dueña no soy millonaria- y eso me hace reír.
Se levanta y me pide que la acompañe para que me presente a mis compañeros, todo iba bien hasta que llego el turno de los hombres, la primera mano que estrecho me da un escalofrío y siento que me estoy por paralizar. Pero cuando Jimmi el más joven y atrevido me da un abrazo empiezo a llorar y cuando me suelta me hago una bolita en un rincón.
-No hice nada- escucho como Jimmi explica.
-Salgan todos déjenme sola con ella- pide Rox- shhh todo está bien cariño, solo estamos nosotras.
Levanto la vista y la miro, pero no dejo de llorar.
-¿Quieres decirme que paso?
-No sé, es la primera vez que me pasa.
-Te ocurrió algo recientemente para que tengas esta reacción.
-No quiero hablar de eso, por favor- suplicó y veo en sus ojos la comprensión inmediata.
-Claro, cuando estés lista mi pequeña. Estoy para escucharte cuando lo necesites- hace una pausa- Ahora vamos a tomar tus cosas y vamos a mi casa.
-¿No iba a dormir en la sala de descanso?
-Cambie de opinión, es más segura mi casa.
No replicó, ella se despide de los empleados y me guía a su auto para que nos vayamos.
Dos meses después.
-Cariño, estás bien- dice Rox del otro lado de la puerta del baño.
-No, me siento mal desde hace unos días digo antes de volver a vomitar.
Escucho como abre la puerta del baño de la casa que compartimos desde que a conocí, ya que no me dejo que me fuera a otro lugar a vivir.
-Escucha Naila esto tiene pinta de embarazo.
-No, no puede ser.
-No sé tu historia, salvo que desde que nos conocimos ningún hombre te puede tocar o entras en crisis, pero hay que sacarnos la duda.
-Dios no lo permitas, por favor- ruego más para mí misma que otra cosa. No puedo estar embarazada de Logan.
-Voy a la farmacia por una prueba de embarazo y ya vuelvo.
No me dejo decir nada porque salió corriendo dejándome sola en el baño.
Cuando volvió no me dio tiempo a pensar, me la entrego y me guio al baño para que me la haga.
-No soy capaz de ver el resultado- le dije saliendo del baño.
-Yo me encargo ¿Querés que hablemos de lo que ocurrió?
-Es complicado.
Suena la alarma y va camino al baño, cuando sale con la prueba me mira y sonríe.
-Es positivo.
Caigo de rodillas y lloro, lloro a mares y ella corre para abrazarme.