Capitulo 8

1008 Palabras
Naila Tomo la valija y voy a la estación de autobuses, miro la grilla y el próximo en salir es va rumbo a Washington D. C., no lo pienso y compro un boleto sin mirar atrás. El viaje no es muy largo y al llegar a la parada de autobuses y bajar, siento que esto es demasiado para mí. Estar en otra ciudad donde no conozco a nadie, con poco dinero y sin un rumbo ¿Qué debo hacer? ¿A dónde ir ahora? Tomo una bocanada de aire y decido ir a una cafetería para pensar que hacer, agarro un folleto de la ciudad y lo llevo conmigo. Entro a una modesta cafetería que está frente a la estación de autobuses y tomo una mesa, una amable camarera se acerca a tomar mi orden, pero estoy tan perdida en mis pensamientos que no la noto hasta que suavemente toca mi hombro y pego un salto del susto. -Oh, lo siento es que parecías no escucharme- dice la rubia de unos 40 años. -Está bien, disculpame, vos no te escuche ni te vi- la noto que me ve raro. -¿te encuentras bien? -Sí, solo soy nueva en la ciudad y no sé por donde empezar. Acabo de llegar- digo señalando mi valija. -¿Qué te parece si me das tu orden y cuando vuelvo te ayudo a resolverlo? -¿Por qué harías eso por mí? -Yo también una vez fui nueva y no sabía qué hacer- dice riendo. Pido un café y la tarta de manzana, ya que es la más económica, no iba a comer nada, pero debo tener fuerzas para el día que me espera. No pasa mucho tiempo cuando vuelve con mi pedido y se sienta en mi mesa. -¿No te va a retar tu jefe?- pregunto curiosa y ella se ríe. -No puedo despedirme a mí misma, ¿no te parece? -Oh, pensé que eras una camarera. -y lo soy, ame este trabajo desde joven y aunque ahora podría no trabajar, me encanta el trato con la gente. -¿Por qué?- digo curiosa. -Conoces personas, historias e incluso muchas veces puedo ayudarlos. -¿Ayudarlos? -Ves al pastelero, ese es Jimmi huyo de su casa a los 17 años de un padre abusivo- la miro con sorpresa- le di trabajo y lo mandé a estudiar y el cuándo pudo irse decidió ayudarme. Después esta Thelma madre soltera de mellizos, no tenía para darles de comer ni un techo y acá está criando a sus dos hermosos hijos. -Eres tan generosa. -Lo fueron conmigo cuando no tenía donde ir, ni comer y me gusta poder ayudar a otros ¿Cómo te llamas?- me pregunta. -Naila- digo sin mencionar el apellido. -Un gusto yo soy Rox, por lo que veo necesitas hospedaje y trabajo. -Si- respondo tímidamente. -Te propongo algo, estoy necesitando una camarera, ya que Lucy está por salir de licencia por maternidad ¿Te interesa? -Claro. -¿Tenés experiencia?- dudo en mencionarlo, pero lo hago. -Trabaje unos meses en un hotel como mucama -no aclaro la corta experiencia. -Perfecto, eso significa que podés tratar con clientes, en cuanto a el hospedaje, por esta noche podés dormir en el cuarto de descanso si te parece y mañana vamos a ver un departamento que hay libre en el edificio que vivo. -No puedo pagar algo muy caro- aclaro. -Yo tampoco cariño, por más que sea la dueña no soy millonaria- y eso me hace reír. Se levanta y me pide que la acompañe para que me presente a mis compañeros, todo iba bien hasta que llego el turno de los hombres, la primera mano que estrecho me da un escalofrío y siento que me estoy por paralizar. Pero cuando Jimmi el más joven y atrevido me da un abrazo empiezo a llorar y cuando me suelta me hago una bolita en un rincón. -No hice nada- escucho como Jimmi explica. -Salgan todos déjenme sola con ella- pide Rox- shhh todo está bien cariño, solo estamos nosotras. Levanto la vista y la miro, pero no dejo de llorar. -¿Quieres decirme que paso? -No sé, es la primera vez que me pasa. -Te ocurrió algo recientemente para que tengas esta reacción. -No quiero hablar de eso, por favor- suplicó y veo en sus ojos la comprensión inmediata. -Claro, cuando estés lista mi pequeña. Estoy para escucharte cuando lo necesites- hace una pausa- Ahora vamos a tomar tus cosas y vamos a mi casa. -¿No iba a dormir en la sala de descanso? -Cambie de opinión, es más segura mi casa. No replicó, ella se despide de los empleados y me guía a su auto para que nos vayamos. Dos meses después. -Cariño, estás bien- dice Rox del otro lado de la puerta del baño. -No, me siento mal desde hace unos días digo antes de volver a vomitar. Escucho como abre la puerta del baño de la casa que compartimos desde que a conocí, ya que no me dejo que me fuera a otro lugar a vivir. -Escucha Naila esto tiene pinta de embarazo. -No, no puede ser. -No sé tu historia, salvo que desde que nos conocimos ningún hombre te puede tocar o entras en crisis, pero hay que sacarnos la duda. -Dios no lo permitas, por favor- ruego más para mí misma que otra cosa. No puedo estar embarazada de Logan. -Voy a la farmacia por una prueba de embarazo y ya vuelvo. No me dejo decir nada porque salió corriendo dejándome sola en el baño. Cuando volvió no me dio tiempo a pensar, me la entrego y me guio al baño para que me la haga. -No soy capaz de ver el resultado- le dije saliendo del baño. -Yo me encargo ¿Querés que hablemos de lo que ocurrió? -Es complicado. Suena la alarma y va camino al baño, cuando sale con la prueba me mira y sonríe. -Es positivo. Caigo de rodillas y lloro, lloro a mares y ella corre para abrazarme.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR