Capítulo 8

2359 Palabras

El desayuno en el rancho El Lucero con los esposos  Soler termino en buenos términos y  llegaron a muchos acuerdos. —Entonces— siguió Antonio cuando se disponían a terminar aquella conversación — este mismo fin de semana va para allá el guardaespaldas que va a vigilar  la casa y proteger a  tu esposa. Mercedes miro a Jairo. — ¿Van a vigilarme?— pregunto malinterpretando la conversación y se sintió  algo  incómoda— ¡Yo no soy una ladrona!— protesto  algo molesta mirando a Jairo— piensa ¿Qué te voy a robar cuando estés en España? Jairo se puso rojo de la furia. ¿Cómo  podía ella pensar en algo como eso? — ¡No!— dijo Jairo – la vigilancia  es para protegerte de   Magaly o de  Tabora, que quieran hacerte  algo en mi ausencia. Imelda   tomó la mano de la joven para confortarla. Se veía mu

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