La mañana en el rancho Las Cruces era muy movida. Los trabajadores ya en sus faenas. Jairo de camino al aeropuerto y su esposa en camino para darle alcance. En la mesa del comedor se encontraba Madeleine sirviendo el desayuno a Luciana, la enfermera y a Úrsula la madre del profesor a Jairo. La mujer de vez en vez miraba hacia las escaleras esperando que su joven patrona baja a desayunar. — ¡Tan raro! — exclamó Madeleine – que Mercedes aún no baje a desayunar. Esa niña es muy madrugadora. Y hoy no la he sentido en ningún momento en la casa. Úrsula la miro y sonrío de manera picara. —No te preocupes. Ella no está en el rancho se fue muy temprano con Jesús Antonio para Capital. Madeleine se la quedo mirando con curiosidad. — ¿Cómo así? — pregunto sorprendida. La joven en ningún momen

