Capítulo dos

811 Palabras
Aquel día de primavera, Killian entró al instituto y pudo observar algo que se encontraba cerca de su casillero y le llamaba bastante la atención: El trasero de Joel Toshiri. Claro que también estaba Joel ahí, su culo no podía ir por allí solo, porque eso sí que sería de extraterrestre. El chico de cabello azul estaba, muy animado, conversando con un amigo morocho que no creía conocer pero tampoco podía estar seguro porque solo llegaba a ver una parte de su rostro, que estaba inclinado al estar hablando con Joel. El dueño del trasero que tanto le llamaba la atención estaba vestido todo de n***o, con una camisa media abierta y un jean, y cadenas que llamaban la atención cayendo de la cinturilla de su pantalón.  Ese día no tenía ganas de ir antes de tiempo a sus clases, todas las mañanas lo hacía y aunque estaba en la secundaria y era lo que debería hacer, no estaba de más ser un poco irresponsable cada tanto. Así que se apoyó contra su casillero, cruzando sus brazos sobre el cuerpo, y dedicó sus minutos libres a admirar el trasero del chico que tanto le gustaba, prestando demasiada atención para aparentar ser normal, esperaba no hacer una mirada fija y aterrarlo.  No conocía un trasero que fuera mejor que ese, así a simple vista, y eso que él vio muchísimos. No en la realidad, claro, no había tenido ni siquiera una cita como para pensar en sexo. Pero era un tema que últimamente le llamaba mucho la atención, había buscando tantas fotos que incluso se le había quedado guardada en la buscada en varias de sus aplicaciones.  Tampoco era algo puramente s****l su reciente interés en culos y en especial en el de Joel Toshiri. Desde hace un par de años, se consideraba bisexual, no le había atraído ni chicos, ni chicas o alguna otra persona que no se identificara como tal, pero si se había dicho a sí mismo que podía gustarle una persona sin importar su genero, por lo que se considero facil dentro de ese concepto. Aunque hace unos meses, después de haber leído un artículo sobre la asexualidad, se lo estaba replanteando.  Sabía cómo se llamaba Joel no porque fuera un acosador, sino porque siempre fue su compañero de clase y en la lista había escuchado como lo nombraban y él respondía. Aunque si es otra cosa, que después de verlo en su clase de biología comenzó a seguirlo por el colegio, sigilosamente, claro, y sin que lo notara. Quería saber algo más sobre él sin tener que hablarle todavía, porque por supuesto, no sabía como y un poco le asustaba hacerlo y quedar como un raro o recibir rechazo. A los segundos de mirarlo en el pasillo, se dio cuenta que tenía que aprovechar esa oportunidad para avanzar con su investigación, así que sacó un cuaderno de su casillero junto con una lapicera y comenzó a anotar lo que le parecía importante. Que en realidad no iba más allá de cómo le quedaba la ropa o una descripción detallada de la forma en la que se le armaban los pliegues al apenas moverse, considerando que estaba parado y solo se balanceaba a los lados al conversar.  Alan, el amigo morocho de Joel, comenzó a reír a carcajadas de la nada, lo que hizo que el chico de cabello azul frunciera el ceño, confundido. Su amigo estaba loco, ellos no habían estado hablando de algo que fuera gracioso o realmente diera risa para que reaccionara de esa manera. Aunque a veces le salía ser así, de las personas que se ríen solos de la nada, quizás por pensamientos aislados en su cabeza.  — ¿Qué rayos te sucede, idiota? —Preguntó el de ojos azules, haciendo una mueca con sus labios. Aunque le dijo idiota, no sonó agresivo al hablar, es más después de hablar soltó una risa para dejarlo en claro.   Joel recibió como respuesta risas aún más fuertes y deformes, el castaño bufó y cruzó sus brazos sobre su pecho, su amigo a veces sabía cómo irritarlo. No sería algo que le haga enojar pero sí que le deja confundido.  El morocho de a poco fue dejando de reírse. —El chico que está atrás tuyo mira tu culo y escribe algo sobre él. —Joel volteó a ver de quien hablaba su amigo y pudo ver a un lindo chico de ojos verdes, por lo menos cuando se dio vuelta éste no le estaba viendo el culo, sino que estaba viendo un cuaderno en el que estaba escribiendo. —Quizás esté haciendo una novela romántica de tu trasero. Esta vez el castaño también rió, su amigo era un idiota pero no tanto como el chico que le veía el culo y escribía en su cuaderno sobre él. Pero claro que era un idiota muy lindo. 
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